Dulclair Sternadt

Etiquetado frontal de alimentos, obesidad y pandemia

lunes, 10 de mayo de 2021 · 05:09

La estrecha relación entre la obesidad y la gravedad de los efectos del coronavirus ha vuelto el etiquetado frontal de advertencia en los alimentos una política de vida o muerte.

Según la Federación Mundial de Obesidad, la tasa de mortalidad por coronavirus es aproximadamente 10 veces mayor en aquellos países en los cuales el sobrepeso afecta a por lo menos la mitad e la población en comparación con países donde la prevalencia del sobrepeso es inferior al 50% de los adultos.

El etiquetado frontal no sólo permite a las personas tomar decisiones más informadas sobre la composición nutricional de los alimentos, sino que incentiva a la industria a reformular sus productos para contribuir a una mejor alimentación.

Chile, Ecuador, Bolivia, México, Perú, Colombia, Uruguay ya tienen aprobadas leyes o regulaciones que apuntan a diferentes formas de etiquetado, mientras Brasil, Argentina, Paraguay y Panamá están legislando sobre la materia. 

En América Latina y el Caribe, la obesidad y el sobrepeso han aumentado en todos los grupos de edad.Esa situación se vuelve aún más urgente debido al impacto de la pandemia. Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), estamos atravesando la peor contracción económica de los últimos 100 años. América Latina y el Caribe verá una caída de -7,7% en su PIB. 

En 2020, la tasa regional de pobreza extrema alcanzó el 12,5% y la pobreza afectó al 33,7% de la población. Ello supone que el total de personas pobres ascendió a 209 millones a finales de 2020. 

Todo esto afectará la capacidad de millones de personas para adquirir alimentos, en particular los que son saludables, ya que gran parte de la población seguramente buscará saciar el hambre comprando alimentos más baratos, altos en calorías, menos nutritivos y de más fácil acceso.

En este contexto, algunos países que están discutiendo sus leyes de etiquetado temen que esta política pública impacte negativamente el empleo y en los salarios de los trabajadores vinculados a la industria alimentaria.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), realizó un estudio sobre la experiencia de Chile, el país con mayor experiencia en la implementación de su ley de etiquetado; con el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Chile (INTA), la FAO desarrolló un riguroso estudio que demostró que la ley de etiquetado no tuvo impacto negativo en el empleo o en los salarios. 

Al contrario, se vio que la industria ajustó con rapidez la fórmula de sus productos, e incluso utilizó la ausencia de sellos de advertencia como una estrategia de mercadeo para posicionarse a favor de la salud de sus consumidores. 

El estudio de la FAO es de enorme importancia, ya que da una señal clara y contundente para todos los países que han detenido o ralentizado sus intentos por regular el etiquetado de advertencia de los alimentos.  Hoy, más que nunca, todo lo que los países puedan hacer para mejorar la nutrición y la salud de sus poblaciones es de la mayor urgencia. Y el etiquetado de advertencia es una política más necesaria que nunca.

 

Dulclair Sternadt es oficial de Alianzas de la FAO.
 

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