Carlos Armando Cardozo Lozada

LUDITAS E INQUISIDORES DEL «MEDIOEVO»

sábado, 15 de mayo de 2021 · 05:08

Si de algo podemos agradecer a este país que siempre nos sorprende. Para empezar, el anuncio de la reactivación del ferrocarril Arica-La Paz puso los pelos de punta a toda la dirigencia sindical del sector transporte pesado, que se declaró en emergencia curiosamente bloqueando la salida de sus propios afiliados como medida de presión al Gobierno a través del sector exportador.

El argumento se cae a pedazos si uno analiza el mismo a detalle. Para empezar el perjuicio económico para el sector de transporte pesado radica en la competencia que estaría ejerciendo el ferrocarril como una nueva alternativa para el sector exportador. Obviamente al tener una nueva opción, que ofrecería precios menores y un servicio mucho más eficiente que el actual supone que la demanda de transporte pesado internacional se reducirá. Pero que desalmados. Otro aspecto importante es que de manera intrínseca han condenado al sector exportador a utilizar indefinidamente sus servicios, son un monopolio a plena vista, pero enmascarado bajo el rostro sindical.

Una lógica del estilo: “Si no es con nosotros no es con nadie”

El nefasto “neoliberalismo” no tuvo la intención de fomentar un sistema de mercado e incentivos y el “capitalismo de Estado” cobijado por el esqueleto “neoliberal” vitupera y sataniza al mercado a través de una campaña permanente de difamación. 

Es un comportamiento similar al seguido por los luditas en el SXIX en contra de los telares, manifestando su repudio y actuando de la misma forma, destrucción de la competencia y un acoso permanente a los patrones. Lamentablemente para ellos el progreso no se detuvo y su cruzada termino fatídicamente (1811-1816).

Otro hecho que merece nuestra atención es la intención de aprobar el proyecto de ley para ampliar la base del IVA a los servicios digitales, que busca “gravar” a las malvadas y siempre opulentas transnacionales que operan impunemente en el territorio nacional. Ese es el cuento. Sin embargo, cuando legisladores como Omar Yujra, ojo nada menos que el presidente de la Comisión Económica de la Cámara de Diputados, intentan explicar los alcances y los objetivos de dicha medida terminan por confundirse ellos mismos.

Criterios económicos por detrás no existen, es un impuesto “político” simplemente porque se les canta, solo así se puede entender que el diputado Yujra para salir del paso emita un disparate de este calibre: “Si tienes una cuenta de Netflix, porque tienes la posibilidad de pagar, También hay otro servicio similar donde puedes ver otro tipo de cosas en sitios que son gratuitos”

Traduciendo: Si estas largado no te quejes y confórmate con los servicios gratuitos. Si antes te alcanzaba para pagar y con el impuesto se te hace imposible seguir con el servicio, no te quejes y confórmate con los servicios gratuitos. Si trabajas mediante aplicativos de origen extranjero y tus costos de operación suben consecuencia del impuesto, no te quejes y confórmate con los servicios gratuitos. Si te dedicas al comercio y oferta de servicios mediante publicidad paga en las redes sociales, no te quejes y confórmate con los servicios gratuitos. ¿Ven a donde nos llevan? Somos bolivianos, nosotros no estamos interesados en servicios pago, podemos buscarle la vuelta a través de servicios gratuitos.

Esto va más allá del Entretenimiento, estamos hablando de una herramienta que está permitiendo sobrevivir a las personas que no tienen un empleo, que tienen emprendimientos, que se dan a conocer a través de los medios digitales (Economía). Es una herramienta que permitió superar las limitaciones del encierro sobre la Educación en todos sus niveles, todo para precautelar la Salud de los estudiantes frente a contagios masivos en un país donde el Servicio Sanitario no da abasto.

Si diputado, cuando usted banaliza el tema a un escenario tan forzado tratando de mostrar que sólo un selecto grupo de bolivianos utiliza los servicios digitales, no sólo desnuda su ignorancia supina sobre el tema, sino también que usted es sólo un peón en el tablero político y defiende férreamente un proyecto de ley del cual no entiende ni una coma.

Los impuestos por naturaleza buscan desalentar un comportamiento negativo, son comúnmente utilizados para resolver fallas de los mercados que se traducen en externalidades negativas al interior de la economía, como la contaminación o el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. La reducción de éstos se constituye en incentivos para promover ciertos comportamientos necesarios para el desarrollo de la economía o, en nuestro caso, la reactivación de la misma.

El ciudadano, al generar un ingreso, debe destinar parte al pago de impuesto y al consumo de bienes y servicios para garantizar un estándar de vida acorde a sus objetivos. El saldo de esta operación se constituye en el ahorro, ese ahorro sumada a las distintas propiedades que posee hacen a la riqueza individual.

Ahora imaginen que ese ciudadano vive en Bolivia, le suben los impuestos con la ampliación del IVA a los servicios digitales, sus ingresos si tiene la “suerte” de ser empleado se incrementa en un 2% si tiene la mala suerte de ser un cuentapropista debe sortear la incertidumbre del día a día entre la formalidad y la informalidad. Sus gastos de consumo de bienes y servicio se encarecerán en lo que respecta a educación, el colegio privado le transfiere el incremento en sus costos de operación a través de su mensualidad; si es público, este incremento se compensará a través de una mayor presión tributaria por parte del Estado, te la cobra hoy o te la cobra mañana.

El saldo, si es que somos optimistas, es el ahorro que suma a la riqueza de esteciudadano, pero ¡oh sorpresa! no tiene donde “invertir” el mismo, el sistema financiero boliviano no es una opción rentable y hacer empresa es un suicidio, por lo que irremediablemente se constituirá más que en riqueza en un fondo para atender potenciales emergencias en salud, alimentación, servicios, educación, etc. ¡Ojo! Nuevamente siendo optimistas.

Ese es el país donde el día a día es más una cuestión de supervivencia, los sueños de progreso y futuro no tienen lugar aquí. El Estado está agusanado por la angurria de poder, es momento de atrincherarse como ciudadanos, empresarios, bolivianos que de verdad quieren un futuro para sus familias, trabajando, creando, innovando, compitiendo, y no así lactando de las arcas públicas. 

Carlos Armando Cardozo Lozada es economista, máster en desarrollo sostenible y cambio climático, especialidad en gestión del riesgo de desastres y adaptación al cambio climático, presidente de Fundación Lozanía.

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