Fernando Patiño Sarcinelli

Por qué no se debe vacunar a todos

martes, 18 de mayo de 2021 · 05:11

Es inevitable que el tema de la actualidad sea la pandemia y más recientemente las vacunas. Como he afirmado en notas anteriores, está claro que nadie sabe cuál es la mejor ni cuál tiene menos reacciones colaterales. Cada individuo reacciona de manera diferente y no se sabe quién puede ser alérgico. Todas están en el área de la incertidumbre. Las dos vacunas más acreditadas, Pfizer por un lado en los Estados Unidos y AstraZeneca en Europa, respaldada por la Universidad de Oxford, ya han sido puestas en duda en ciertos aspectos. 

La primera supuestamente tenía 95% de eficacia después de dos dosis. Recientemente, Pfizer está recomendando una tercera dosis de refuerzo seis meses después de la primera dosis. No se sabe por cuánto tiempo generan anticuerpos en la circulación. Nos quedamos con la certeza de que el beneficio real es disminuir la gravedad de la Covid-19. ¿Cuánto?  No se sabe. La vacuna investigada por el convenio Oxford-AstraZeneca ha sido puesta en duda después de que se han reportado menos de una centena de casos con coágulos con riesgo de muerte. El asunto sigue en debate, pero se ha suspendido su uso en varios países de Europa. 

Un aspecto fundamental que no se ha definido es si las personas que se han recuperado de la Covid-19 se deben vacunar. Muy poco o casi nada se ha estudiado a nivel internacional y menos en Bolivia. Las autoridades en todo el mundo ignoran ese aspecto práctico para mejor aprovechar las vacunas para quienes necesitan más. La Organización Mundial de la Salud y el CDC (Centro de Control de Enfermedades en Estados Unidos) no tienen una posición definida y admiten que no hay evidencias para respaldar científicamente la posición en contra o a favor de vacunar a quienes ya han tenido la enfermedad. 

Para muchos que tienen la preocupación de una posible reinfección (poco frecuente), hay que recordar que quienes se han recuperado de la primera infección tienen más facilidad de recuperarse en la segunda. Varios estudios han demostrado que son raros los casos graves y prácticamente no existe letalidad, excepto en pacientes con otras enfermedades graves.  

Hay muy pocos estudios que apuntan a una respuesta con evidencias sobre la vacunación en pacientes recuperados. Esos estudios son pequeños, con metodología poco definida y los resultados son expresados solamente en niveles de anticuerpos. Quiere decir que no se sabe la evolución clínica ni los síntomas de los casos que han sido estudiados. Con mucho esfuerzo se puede deducir que quienes ya se han recuperado y reciben la vacuna meses después tienen más anticuerpos, menos enfermedad y prácticamente cero mortalidad. 

Si quienes se han recuperado de una Covid-19 más o menos grave se enferman nuevamente, suelen presentar síntomas leves, con rápida resolución y no necesitan mayores cuidados. Esto se explica porque si bien tienen bajos niveles de anticuerpos, meses después de la primera infección, las células de memoria inmunológica son eternas y responden rápidamente. Este fenómeno es común a todas las infecciones en la naturaleza y no tiene porqué ser diferente en la Covid-19. Las vacunas no son más efectivas que la infección natural para posibles mutaciones futuras. Las vacunas actuales no han previsto futuras mutaciones.  

La importancia de entender ese cuadro es responder con la mejor estrategia de vacunación en países como Bolivia, donde no tenemos industria ni tecnología y las vacunas deben ser importadas. Está claro que la disponibilidad es nuestro medio no llega a cubrir el 20% de las necesidades más básicas. A pesar de que se inició el programa de vacunación hace dos meses, no se ha logrado un control efectivo de la pandemia. La tercera ola en ciudades como Cochabamba ha superado los niveles de las dos primeras. 

En mi opinión, es necesario repensar en la estrategia de vacunación a quienes están más expuestos y tienen mayor riesgo de transmisión y contagio. Además del personal del salud, los transportistas, profesores, comerciantes y otros que obligatoriamente tiene contacto permanente con el público, independientemente de la edad, deberían tener prioridad para vacunarse. En esta situación de limitada disponibilidad, se están mal aprovechando vacunas en quienes ya han superado la infección. 

Está pendiente también definir con respaldo científico si para los viajeros es más seguro tener la vacuna o tener una prueba de anticuerpos. Al final en ambos casos, si se contagian el cuadro no se complica y deben ser tratados de la misma manera.

 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.
 

 

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