María Bolivia Rothe

Porque se debe vacunar a todos los bolivianos: respuesta a Fernando Patiño

miércoles, 19 de mayo de 2021 · 05:08

La pandemia de la Covid-19, en la cual el mundo está sumido desde 2020, ha puesto en vilo a toda la comunidad científica mundial y ha desafiado a los más preclaros cerebros clínicos y epidemiológicos del mundo, pero también ha fortalecido muchos mitos y conductas negacionistas que causan más miedo y confusión.

Respondo hoy, con el mayor de los respetos, al doctor Fernando Patiño, quien ayer escribió en este mismo medio, un artículo titulado “Por qué no se debe vacunar a todos”. En él expone medias verdades que son motivo de enorme preocupación para quienes hemos dedicado nuestra vida a la salud pública y al estudio casi exclusivo del SARS-COV-2 y sus manifestaciones.

Mi estimado colega, en su artículo expone que poco o nada se sabe de las vacunas que han llegado a Bolivia y que, además, los efectos colaterales de las mismas serían de tal magnitud que, prácticamente, estaríamos vacunando a ciegas. Evidentemente, todas las vacunas producen, en mínimo porcentaje de la población, Eventos Supuestamente Atribuibles a Vacunación e Inmunización (ESAVI), que se definen como cualquier signo desfavorable o involuntario, hallazgo de laboratorio anormal, síntoma o enfermedad que sigue a la inmunización y que no necesariamente tiene una relación causal con el uso de una vacuna. Es decir, se trata de una sospecha que debe ser investigada y aplicar una metodología de análisis de casos para establecer si existe la posible relación causal con la vacuna. 

Patiño se refiere a lo que conocemos como Evento Coincidente, que es un ESAVI causado por un hecho  no  relacionado con la vacuna, con una patología base del paciente u otra causa alternativa.

Patiño va más allá y asume que la vacunación, sobre todo en personas que ya cursaron con la Covid-19, no sería necesaria; esto es incorrecto y desinforma. Por esta razón, esta columna tiene como objeto develar algunas de las seguridades que tenemos hoy sobre las diferentes vacunas contra la Covid-19, en un intento para que la población se sienta segura al vacunarse. 

Sabemos que solamente con un nivel de vacunación mundial del 70 al 80% habremos vencido al virus. Sólo la vacunación nos salva de morir y por eso no es saludable plantar dudas acerca del único mecanismo certero que tenemos para hacer frente a la pandemia. 

La vacunación contra la Covid-19 ayudará a evitar que se contraiga la enfermedad; todas las vacunas disponibles actualmente han demostrado ser seguras para prevenir la enfermedad y fueron evaluadas cuidadosamente en ensayos clínicos y luego autorizadas o aprobadas porque se demostró su efectividad. Por otra parte, todos los grupos de expertos mundiales demostraron que vacunarse ayuda a evitar que las personas enfermen gravemente, incluso si contraen Covid-19. 

Aún los estudios no son concluyentes sobre si la vacuna ayuda a disminuir la propagación de la enfermedad, pero se cree que al haber muchas personas vacunadas, éstas tendrán un adecuado nivel de inmunidad que evitará que enfermen gravemente.  Si bien hay muchas cosas que aún no sabemos, ni de la enfermedad ni de las vacunas, con certeza absoluta puedo decir que la vacunación contra la Covid-19 es la manera más segura de ayudar a generar protección. 

Los beneficios posibles y conocidos de la vacuna  superan los riesgos conocidos atribuidos a la vacunación. Este camino han seguido absolutamente todas las vacunas que han llegado a Bolivia y estos estudios están disponibles.

Respecto a la preocupación de mi colega Patiño sobre las personas que ya contrajeron Covid-19 y son vacunadas, lo que sabemos es que contraer la enfermedad puede darle a la persona un nivel de inmunidad que se traduce –como bien lo expone Patiño– por la inmunidad tardía o humoral mediada principalmente por la IgG, lo que se conoce como inmunidad natural. Según un estudio austriaco publicado en la revista European Journal of Clinical Investigation, el riesgo de reinfección se reduce desde los primeros cinco a seis meses alrededor de un 91%, el mismo porcentaje que una vacuna de alta efectividad.

Con el fin de no desencadenar reacciones inmunes excesivas, se recomienda inocular a los que se hayan recuperado como mínimo 90 días después de haberse contagiado. Es más probable que la reacción a la vacuna sea más fuerte en aquellos que se han recuperado, que en los que aún no se han infectado; el sistema inmunitario es capaz de aprender. Y en aquellos que se han recuperado, el cuerpo ya ha tenido contacto con el patógeno. Después de una vacuna, el sistema inmunitario de estas personas se activa mucho más rápido y con más fuerza.

Vacunarse es un acto de amor y de responsabilidad compartida. Hagámoslo sin dudar.

 

María Bolivia Rothe  es médica epidemióloga, exdirectora nacional de Epidemiología de Bolivia.
 

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