Mirna Luisa Quezada Siles

Salud y educación deben ser prioridades en Bolivia

viernes, 21 de mayo de 2021 · 05:08

Partiendo de la premisa que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure acceder a los sistemas de salud y educación, el gobierno boliviano debería priorizar acciones en ambos ámbitos porque se trata de servicios esenciales para toda la población.

Actualmente, en plena tercera ola de la pandemia, el Estado no pone de manifiesto en sus proyecciones presupuestarias y menos en los hechos, una dedicación para enfrentar el virus -que además ya llegó con sus nuevas cepas al país- así como para mejorar la calidad en los servicios de internet y otros detalles para la educación virtual.

En materia de salud, no existen campañas masivas sostenidas para informar sobre el proceso de inmunización es decir, explicaciones sobre los lugares donde se vacuna; el por qué del diferente tiempo de espera para la segunda dosis; procedencia y marca; reacciones y medidas que se deben tomar posteriormente.

Tampoco hay conferencias de prensa constantes y otro tipo de labores comunicativas del Ministerio de Salud que informen -hasta los lugares más recónditos del país- sobre las características de la enfermedad; previsiones y cuidados que se deben tomar así como las consecuencias a futuro.

Este aciago panorama empeora con noticias difundidas por medios de comunicación  y redes sociales que dan cuenta de la cantidad de contagiados por Covid-19; personas que no encuentran unidades de terapia intensiva; gente que busca desesperadamente medicamentos, plasma u oxígeno; familiares y amigos que informan sobre seres fallecidos  o -incluso- pacientes con otras enfermedades de gravedad que no pueden ser atendidos por falta de espacio en los nosocomios.

La salud se convierte en un escenario donde sólo cohabitan un conjunto de promesas; discursos propagandísticos y actos irrelevantes que no se traducen en hechos concretos a favor de las mayorías.

En cuanto a la educación, otro terreno también descuidado, no se advierte la introducción de procesos de enseñanza-aprendizaje de la nueva modalidad virtual en gran parte de los establecimientos educativos. No se capacita continuamente a los maestros; no se ajusta el currículo académico a estos tiempos y no existen o no se dan a conocer, ideas innovadoras.

Actualmente, cuando tecnología y ciencia deben acompañar a  estudiantes y docentes y cuando cada adolescente y joven debe egresar con un conocimiento conveniente para lo que se viene a futuro; más bien existen dificultades diarias como el acceso a internet y medios tecnológicos que todos los alumnos deberían tener garantizados.

Las autoridades educativas tendrían que patrocinar el apropiado funcionamiento del satélite Túpac Katari -lanzado de forma oficial el 20 de diciembre de 2013 desde Xichang, China- para brindar servicios de telefonía y educación a distancia, rebasando los espacios geográficos bolivianos.

Asimismo, se tendría que acelerar la producción de equipos tecnológicos a través de la  estatal Quipus para su distribución a docentes y estudiantes. La citada empresa ensambladora fue creada en octubre de 2013 con el objetivo de fabricar aparatos como notebooks, tablets y laptops, además de teléfonos celulares.

En lugar de pensar en un impuesto a las plataformas digitales -que con seguridad afectará al bolsillo del ciudadano común- y en programar el retorno a clases semipresenciales o presenciales en agosto -que más parece una medida “distractiva”, esperemos no destructiva- el gobierno debe concentrar esfuerzos para llegar a la mayor parte de la población estudiantil con servicios y equipos apropiados porque hasta el momento casi todo corrió por cuenta y sacrificio de los profesores para adaptarse a la nueva modalidad y por parte de las familias para que sus hijos accedan al estudio necesario.

No se puede escatimar esfuerzos para invertir en estas áreas importantes, aún en medio de la pandemia. La población de escasos recursos en Bolivia –que de hecho es una gran cantidad que incluso se quedó sin fuentes de trabajo por diversos motivos, incluidos los políticos- no debería seguir recibiendo una “pobre” educación y una improvisada atención médica, por falta de apoyo estatal.

Mirna Luisa Quezada Siles es periodista.

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