Walter Gómez D’Angelo

¿Empresas administradas por sus trabajadores?

martes, 25 de mayo de 2021 · 05:08

¿Pueden los trabajadores administrar eficientemente la empresa donde están empleados?

Con motivo de las celebraciones por el Día Internacional del Trabajo, el gobierno “socialista” anunció la expropiación de dos empresas productivas en Cochabamba. La administración de dichas empresas pasará a sus trabajadores.

Se trata de las empresas Sendtex (tejidos)  y Prosil (artículos de goma). Estas empresas entraron en quiebras  “de facto” ya hacia mediados de 2020. No interesa analizar en detalle las causas de las quiebras. Lo cierto es que las empresas no cumplieron con obligaciones de pagos, en particular a sus trabajadores, y llegaron a tales extremos de insolvencia que los propietarios levantaron las manos en impotencia, y prefirieron perder lo que restaba de capital invertido, al no poder continuar sosteniendo la operación de sus empresas.

La reacción de los trabajadores es totalmente justificable: buscar revivir las empresas y continuar trabajando. Las empresas les adeudan salarios y beneficios sociales. Además, al cerrar las empresas, los trabajadores quedan desempleados en esta época con severos niveles de desempleo abierto. Lo que es absolutamente inaceptable es la “solución” ofrecida por el Gobierno.  Entregar alegremente la responsabilidad de administrar empresas de dudosa viabilidad a esos trabajadores.

¿Se ha realizado algún estudio sobre la factibilidad financiera de las empresas? ¿En qué condiciones podrían las empresas competir con productos importados? ¿La propiedad de los activos estará en manos del Estado? ¿Quién pagará los adeudos de las empresas a los trabajadores, a la Renta y a los bancos acreedores?  Si las empresas eran deficitarias cuando eran administradas por sus propietarios privados, ¿cómo es que ahora se volverán empresas rentables con la administración a cargo de los trabajadores? ¿Será necesario rebajar los ya menguados salarios? Parece que ha primado la consigna de “meterle nomás” para darse aires de socialistas.

Para reflotar una empresa se debe primero confirmar su viabilidad financiera. Diseñar un plan de negocios con metas realistas y calcular los recursos necesarios para alcanzar esas metas.  En segundo lugar, es necesario dotarla de un esquema institucional adecuado para su funcionamiento eficiente. Es decir, toda empresa necesita tener una administración provista de autoridad en el manejo de sus recursos, para cumplir las metas gerenciales que se le exigen. 

Es prácticamente imposible que una empresa sea manejada adecuadamente por un colectivo de individuos, todos ellos con la misma autoridad y los mismos derechos. El volante de un vehículo debe ser manejado por una sola persona si se quiere llegar a alguna parte. Con varios conductores el vehículo no llegará a ninguna parte, y cuando ocurra un accidente ninguno de los conductores admitirá responsabilidad. ¿Estaría alguno de nosotros dispuesto a arriesgar sus duramente ganados ahorros invirtiéndolos en ese tipo de empresa?

Lo que están haciendo los políticos populistas es burlarse cruelmente de las justas aspiraciones de los trabajadores, en lugar de procurar resolver los serios problemas que la equivocada política económica genera. Las sostenidas alzas en salarios y precios en Bolivia, mientras los precios de los artículos importados se han mantenido estables en los pasados 10 años han comprometido seriamente la competitividad de los productores nacionales. Esta es la principal causa de las numerosas quiebras. Expropiar empresas quebradas no resuelve este problema.

 

Walter Gómez D’Angelo es  PhD en economía y  matemáticas, especialista en comercio internacional.
 

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