Juan Antonio Morales

La recuperación de los precios de metales y granos

martes, 25 de mayo de 2021 · 05:09

Es importante entender lo que está pasando en la economía internacional y, en especial, en el mercado de commodities. Se ha observado una notable recuperación de los precios de los metales industriales como el estaño y el zinc. Ellos estaban al terminar abril de este año con valores superiores en 85,3% para el estaño y 48,6% para el zinc con relación a marzo 2020, cuando comenzó la pandemia. Más sorprendente todavía, los precios de esos metales eran más altos, al terminar este abril, en un 25,1% y 38,1% respectivamente, con relación a los precios del último año antes de la caída de nuestros términos de intercambio en el tercer trimestre de 2014. 

El precio del plomo se ha recuperado con relación al que tenía en marzo del año pasado, pero está todavía en un nivel ligeramente inferior al del tercer trimestre del 2014. El precio del petróleo WTI también se ha estado recuperando desde el profundo abismo al que llegó cuando empezó la pandemia. Gira alrededor de USD 65 por barril. Por su parte, el precio de la soya tiene un desempeño expectable: está en un nivel 10,8% más alto que en el periodo de referencia de 2013-2014.

Los precios de los metales preciosos, oro y plata, comenzaron a subir casi desde que comenzó la pandemia. Es bien conocido que el oro es un activo de refugio en épocas de turbulencia y el aumento de sus precios  no llama la atención. La subida del precio del oro embellece nuestras reservas internacionales, pero tiene poca incidencia práctica en ellas. La plata también ha estado sirviendo como activo de refugio en épocas de turbulencia y además, en los meses de enero y febrero de este año, despertó el apetito especulativo de los pequeños inversionistas que creyeron que sus precios emularían a lo que había pasado con las acciones del bullado Game Stop. 

Los precios de los metales industriales comenzaron a subir ya desde el tercer trimestre del 2020, por eso nos sorprendemos con  la estrepitosa caída de la producción anual del sector (29,9%) según el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) de noviembre 2020. El problema está en la oferta que no responde a los incentivos de precios. La pandemia ha tenido mucho que ver con la caída de la oferta pero también se tiene el agotamiento de los yacimientos.

 Éstos no han podido ser reemplazados con emprendimientos de alguna envergadura, no porque el país no sea rico en minerales, sino por obstáculos legales y el deteriorado clima de inversiones. Comibol no tiene la musculatura suficiente como para invertir en exploración y la minería pequeña y de cooperativas es una minería elemental.

 Los cambios tecnológicos mundiales, la preocupación con el cambio climático y la prevista sustitución de combustibles fósiles por energías no convencionales están teniendo un gran impacto en la demanda de metales, sobresaliendo la del  cobre y el litio. Para el cableado de autos eléctricos se necesitarán grandes cantidades de cobre. Nuestros vecinos Chile y Perú, importantes productores de metal, ya se están haciendo agua  la boca. Nuestra producción de cobre es muy pequeña y las exportaciones son mínimas. Nuestra apuesta está en el litio pero tenemos todavía un largo camino que recorrer. La empresa Yacimientos Bolivianos de Litio no parece despegar, tanto por problemas técnicos como administrativos. 

El otro gran proyecto minero, el Mutún, tiene aún mayor opacidad. No se sabe lo que se está haciendo, a pesar de que los precios internacionales del hierro y del acero están también de subida, no obstante la enorme competencia.

Por último, pareciera que el país está con pilotaje a ciegas acerca de sus sectores productivos. El Instituto Nacional de Estadística (INE) no está con sus datos al día. El último IGAE es de noviembre 2020 y los datos del PIB trimestral se han parado en el segundo trimestre de ese año. Ya estamos casi a mediados del 2021 y ya deberíamos contar con  información de lo ocurrido el año pasado. Se critica hasta el cansancio la gestión de la presidente Añez, pero los datos, por lo menos los del IGAE, salían con mayor frecuencia.

 

Juan Antonio Morales es profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.
 

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