Orlando Castellón Tellería

Cobrando impuestos a los colosos de los servicios digitales

lunes, 3 de mayo de 2021 · 05:07

La tasa Google, también conocida como GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple), hoy por hoy sigue en discusión para su aplicación en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) debido al anuncio del anterior gobierno de Trump de represalias vía aranceles a los países que lo apliquen. El tributo sobre los servicios digitales apunta fundamentalmente a los colosos de la economía digital (Google, Apple, Facebook, Amazon y otros), a los cuales se les podría imponer una carga de 3% de los beneficios con la mira puesta en un impuesto digital global.

A diferencia de los países de la OCDE, en Bolivia se está evaluando aplicar un IVA a los servicios digitales prestados desde el exterior. El IVA es un impuesto indirecto que lo pagamos todos los que somos consumidores finales, lo pagamos cuando compramos alimentos o cuando pagamos la luz, el gas o el agua. En otras palabras, el IVA por los servicios digitales no lo pagarán las grandes transnacionales como Netflix, lo pagaremos los consumidores finales, lo que se verá reflejado con la subida de precio del servicio digital.

El proyecto de ley establece un 13% como alícuota del IVA, libera a los prestadores de servicios digitales fuera del país a emitir factura, no tendrían derecho a crédito fiscal para compensarlo, y se infiere que  aunque terminemos pagando en el precio este impuesto, el comprador no tendría derecho a un crédito fiscal. También señala que estas transnacionales deben registrarse ante el Servicio de Impuestos Nacionales y cancelar cada dos meses el impuesto en dólares. Entre tanto no lo hagan, las entidades reguladas por la ASFI deberán retener del pago del servicio el 13% por IVA.

Revisando el diseño del IVA por servicios digitales, se observan varios puntos que terminan desnaturalizando su estructura técnica, sin dejar de lado el efecto precio que se producirá por la traslación de la carga en el consumidor final.

Para que realmente sean las empresas transnacionales las que paguen por lucrar con rentas de fuente boliviana, deberían estar gravadas por un impuesto directo, como es el Impuesto a las Utilidades de las Empresas, especificando de manera precisa la aplicación de la retención de utilidades a beneficiarios en el exterior (IUE-BE), con la aclaración de que la retención se produciría por los intermediarios regulados por la ASFI a momento del cobro del servicio. Sería recomendable iniciar su aplicación con una alícuota del 3%, similar a la que se viene analizando en la OECD, lo que a su vez reduciría la probabilidad de una traslación de la carga y por tanto un efecto de subida en los precios.

Orlando Castellón Tellería es economista y consultor internacional.

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