Rubén Aguilar

Urge emitir 3.000 MM de dólares en bonos soberanos

lunes, 31 de mayo de 2021 · 05:07

El año 2016, los medios de prensa plasmaban en sus anuarios y resúmenes de gestión un escandaloso hecho inherente a la compra de varias decenas de alfombras provenientes de países asiáticos, así como de ciertos muebles que guardaban características muy particulares; en la Asamblea Legislativa se dieron  a conocer, tras interpelaciones, que los montos oscilaban alrededor de 9 MM de bolivianos. Tras idas y venidas también los medios de prensa dieron cuenta que se había destituido a personal del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas por un manejo dudoso de estos procesos de contratación. Mayores detalles en el anuario 2016 del suplemento Página Siete.

En Bolivia, lamentablemente no se presta mucha atención a lo que sucede en las finanzas en el ámbito nacional, mucho menos a lo que ocurre a nivel internacional y más aún a aquellas operaciones que involucran al sector público. Si bien recientemente se hizo púbico que la administración gubernamental actual devolvió al Fondo Monetario Internacional 327 MM de dólares que habían sido desembolsados en la gestión 2020, no se encuentran posiciones sensatas y documentadas de las condiciones en las que Bolivia asumirá la emisión de 3.000 MM  de dólares de bonos soberanos en mercados internacionales.

El Presupuesto General del Estado para la gestión 2021 da cuenta que el Órgano Ejecutivo está facultado a emitir 3.000 MM de dólares de bonos soberanos en mercados internacionales, éstos son instrumentos de deuda pública con garantía soberana; empero la ley que norma esta operación no señala las condiciones financieras referenciales para esta operación, las cuales deberían ser de conocimiento de todos los bolivianos, porque son ellos los que a largo plazo tendrán que pagar estas operaciones, con el cumplimiento de sus impuestos y otras obligaciones fiscales o más aún, dejando de percibir prestaciones del Estado (carreteras, hospitales, educación, etcétera). A continuación, algunas consideraciones que deberían ser públicas:

Primero, en Bolivia no existe ninguna institución financiera que pueda estructurar esta operación internacional; en consecuencia, es necesario acudir o contratar externamente a un estructurador en mercados internacionales como es el caso del Grupo español Santander, las compañías americanas Bank of America Merrill Lynch o Goldman Sachs, por mencionar algunos. Pero estos estructuradores cobran una cantidad importante de millones de dólares por asegurar que la emisión pueda ser considerada en los mercados internacionales.

 Aproximadamente, y esto es relativamente sencillo de documentar, la emisión de 3.000 MM  de dólares no debería costar más de 20 MM de dólares. La pregunta es ¿cuánto costará efectivamente?; imaginemos que ex post a la emisión se filtre a la prensa que el costo de la estructuración alcanzó por ejemplo 100 MM de  dólares o una cifra parecida.

Con el ánimo de ser transparentes y fortalecer la política de rendición pública de cuentas, las carteras de Estado involucradas en esta operación deberían o deben dar cuenta a la población del costo de esta estructuración; de esta forma se garantiza a la población que se está realizando una operación beneficiosa para el Estado y no para las contrapartes que llevan adelante la misma.

Afortunada o desafortunadamente, todos los que hemos realizado estas operaciones de millones de dólares en mercados internacionales sabemos que existen ganancias, comisiones y otros incentivos además de aceptar ciertos términos o condiciones para escoger al estructurador. Como hay un dicho que manejamos las personas que trabajamos en front: “Nadie almuerza gratis en New York”.

Segundo, el principal precio financiero internacional que daría cuenta de la situación de Bolivia está dada por las cotizaciones de los bonos soberanos. El país, entre 2012 y 2017, consiguió importantes recursos en mercados internacionales de capitales, emitiendo Bonos con respaldo del Tesoro General de la Nación cuyo valor nominal alcanzan a 2.000 MM de dólares. La primera emisión de 500 MM de dólares se la realizó en octubre de 2012, con un cupón de 4,875%; la segunda de 500 MM de dólares, en agosto de 2013, con un cupón de 5,95% y la última de 1.000 MM de dólares en marzo de 2017, con un cupón de 4,5%.

La maduración o pago de estos títulos recae en el periodo comprendido entre 2022 y 2028. Vale decir que en 2022 el país debe empezar a pagar 500 MM dólares y el 2023 otros 500 MM de dólares. Por ello es muy importante conocer a qué plazos nos vamos a endeudar.

Tercero, el cupón es importante, ya que es el costo al cual el país se va a endeudar. La última emisión tiene un cupón de 4,5%, lo que aproximadamente equivale a decir que el país paga por haber emitido 1.000 MM de dólares en mercados internacionales un interés de 45 MM de dólares anuales, los cuales se anotan con cargo a las reservas internacionales del país. Ahora bien, hace algunos días, el  precio en el que el mercado internacional trazaba a los bonos soberanos que vencerán en 2028 se encontraba por debajo de 90, esto significa que cuando el país emitió estos títulos lo hizo a un precio de 100; sin embargo, dada la situación económica del país, el mercado está pagando 10 puntos menos que la emisión original; esto significa que si usted compró al momento de la emisión USD100MM de estos títulos, hace unos días el mercado internacional le pagaba menos de USD90MM por venderlos, una pérdida para usted de al menos 10 MM de dólares.

La teoría de las finanzas internacionales es simple “A market in which prices always fully reflect available information is called efficient”. Los mercados por tener los bonos de Bolivia, hoy están pagando muy por debajo de su valor de emisión, lo que significa que para tener posición de estos títulos exigen un rendimiento mucho más alto que los reflejados en el cupón de 4,5%; hace unos días, el rendimiento exigido por el mercado oscilaba la tasa de 7,5%.

Cuarto, el vencimiento de la tercera emisión es 2028, faltan menos de siete años. Por esta emisión el mercado estaba exigiendo un rendimiento de cerca de 7,5%. Todas las personas que hicimos estas operaciones en New York u otros mercados internacionales sabemos que si la nueva emisión de 3.000 MM de dólares se da a un plazo de 10 años como las emisiones anteriores, al menos debería reconocerse al inversionista un incentivo por duración, el cual tranquilamente podría elevar el cupón de la emisión a cerca de 8,5%. ¿Realmente está el país tan urgido de endeudarse a esta tasa?, es necesario que las autoridades económicas del país brinden una explicación al respecto.

Quinto, los bancos internacionales de desarrollo llámese BID, Banco Mundial, CAF, etcétera, ¿a qué tasa de interés nos podrían prestar?, una respuesta preliminar es que con seguridad a una tasa muy pero muy por debajo de las que podría el Estado pactar en esta nueva emisión, incluso a mejores plazos. ¿Aún tiene el país holgura para exponerse con este tipo de instituciones?

Sexto, la ingeniería financiera da cuenta que existen varias otras posibilidades para estabilizar la balanza de pagos del país; por ejemplo: i) swap de oro de las Reservas Internacionales del país; ii) reapertura de los bonos 22’ y 23’, reapertura no emisión; iii) varias instituciones públicas del país podrían hacer operaciones no convencionales con la banca internacional dejando como colateral alguna posición de bonos a conseguir de los principales tenedores, esto es un “repo”. En fin, la lista es amplia; la única condición es conocer y haber operado en estos mercados; ahora bien, no haberlo hecho no necesariamente es malo, basta la apertura para que de forma abierta puedan brindarse ideas a los gobernadores, como lo señaló el Nobel de Economía Amartya Sen en su libro La idea de la justicia (p.307), “porque la justicia sin discusión, puede ser opresiva”.

Los bolivianos y bolivianas necesitan ser informados; así como Dios pone reyes, también quita reyes y el poder tiende a hacer soberbias a las personas. Una democracia participativa con diálogo sobre estos aspectos fundamentales, debe ser posible.

Rubén Aguilar es economista.

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