Diego Ayo

Los racistas de Facebook y los racistas imprenteros

jueves, 6 de mayo de 2021 · 05:09

He tenido la oportunidad de publicar una columna en Página Siete “Los militares en el golpe de Estado en Bolivia”. Algún “intelectual” del MAS publicó mi reflexión en su espacio de Facebook para decirme lo vergonzoso que resultaba defender a los militares. No tengo ningún ánimo de responder a este señor que se limita a soltar el guion masista miserablemente básico: “Somos revolucionarios, no somos Sánchez Berzaín, no apoyamos a los militares”, o algo así. 

No me enoja ni entristece. Sé que deben cobrar su salario y el único requisito para cobrarlo es desperdigar este género de hermosuras de “izquierda”. Sin embargo, doy este antecedente con la intención de enfatizar la participación en aquel “debate-linchamiento” de un doctor en sociología. ¿Qué decía? “Diego dijo ser de ojos claros y piel rosasea (sic). Es decir, blanco casi puro. La piel ahora es idea, echó cuerpo (sic)”. Caramba. Cabe recordar que mi artículo versaba sobre los militares. 

¿Cómo entiendo a este caballerito? Me saltaron diversas hipótesis. Primera hipótesis: le gusto. Le gustan mis ojos claros y mi piel rosácea y estaba abriéndose a la sociedad confesando su amor hacia mí. Ergo: él intelectual es gay. ¿Qué opino al respecto? Sinceramente ruego que sea esta la explicación. Me parecería sano. No aceptaría su amor, pero respetaría profundamente su interés e incluso lo agradecería. 

Segunda hipótesis: el mentado Phd en sociología se metió a mi Facebook y rastreó mis fotos de infante enfermo y colorado, echado en cama con sarampión. La verdad que me veía bonito, aunque desconsolado por mi enfermedad. Quizás este profesor se haya entusiasmado tanto con mi rostro, comparándolo con el colorado con leves quilos de más del presente y haya manifestado con emoción: “Diego dijo ser de ojos claros y piel rosácea”. Lindo. Debo decirlo sin rubor: ¡gracias! Pero, ¿creo que en esta hipótesis?  Creería. Juro que creería si hoy mismo no me viese tan “pasadito de moda”. Si señor: me saltó la duda cuando releí “echó cuerpo”. Sí, lamentablemente eché cuerpo… ¡y harto cuerpo!

Tercera hipótesis: podría hablar del tráfico de surubís al Brasil, la condición terrícola de la luna o la invasión de ovnis en el año 2026, y el mentado profesor hubiese dicho lo mismo: “Diego dijo de ser de ojos…”. ¿O sea? O sea, digámoslo sin temor: la rabia lo invade, permea su actitud y lo lleva a detestarme sin conocerme. ¿Cómo llamamos a ese fenómeno? Racismo. Se llama racismo. Y el racista se llama Pablo Mamani Ramírez, Phd en sociología.

 No hay duda que la primera pregunta que quisiera hacerle es si cree que tengo la culpa de ser q’ara. ¿La tengo? Quizás este profesional esté desarrollando alguna teoría cósmica sobre mi capacidad de adentrarme espiritualmente al útero de una hermosa mujer de ojos azules, la Gladys, que terminó siendo mi mamá. Pues le cuento que no. En realidad, no sabía que iba a ser yo. Quizás me hubiese gustado ser otro. Tal vez Pelé, ese negro que ganó tres mundiales. Genial. Sin embargo, soy yo y sólo yo. 

Concluyo: quiero recordar que tengo derecho a abogar por un Mesa, un Tuto o un Goni si así lo veo por conveniente. ¿No le gusta a Pablito? Bueno, que no le guste. La democracia es y debe ser así: el despliegue de distintos gustos y de diversas opciones. ¿Él quiere ser del MAS? ¡Lo felicito! Precisamente, algún apurado exneoliberal con ganas de ser aceptado por el MAS, acaba de mandarse un libro absolutamente unilateral hablándonos de lo racistas que somos y merecer, con seguridad, el aplauso del Phd Ramírez. Hablo de Fernando Molina y su Racismo y poder. Es el mejor ejemplo de un libro racista, siguiendo el tono del doctor Ramírez, al sacar a los q’aras del guion o, más bien, meterlos como los “malos por excelencia” (en el tema que sea).

Este autor se ganó con esta “obra académica” su carnet azul, pero desconoce que el problema no es de burocracia carnetera. El problema es más complejo y, para qué negarlo, el doctor en sociología lo evidencia con aplomo.

 
Diego Ayo es politólogo.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

298
67

Otras Noticias