Miguel Ángel Marañón

Crecimiento económico

miércoles, 2 de junio de 2021 · 05:08

El crecimiento económico de Bolivia, del primer cuatrimestre alcanzo a 5,3%, dato que ocasiona críticas de opositores, oficialistas y sobre todo analistas económicos que en su mayoría no le dan la importancia necesaria a los buenos resultados de la economía.

Debemos recordar que es fácil hacer decrecer una economía (-11% en el régimen de Añez), un aspecto importante de este decrecimiento fue la pandemia que paralizó la economía, sin embargo, para acrecentar esta pérdida se dio la compra de respiradores con sobre precios, gases con comisiones a privados y autoridades, incremento de sueldos en Entel con gastos de representación y pago a fraternidades cruceñas, o nombrar como presidente de Impuestos a sus allegados para que después de unos meses sus empresas no tengan ninguna deuda con el fisco, todo esto sumado al cierre de las empresas estatales sin ningún criterio técnico, sólo con el discursos de que “no son rentables”.

El crecimiento es difícil, y tiene principalmente dos pilares, la demanda externa e interna; en la primera las variables económicas no pueden ser controladas por el país, ahí tenemos la cantidad y el precio internacional de materias primas, la cual está compuesta por la exportación de minerales e hidrocarburos que representan sólo el 44,2% (34,2% Minería y 10% Hidrocarburos) del crecimiento económico, estos rubros generan divisas las cuales son distribuidas a otros sectores económicos.

El segundo pilar y considero el más importante es la demanda interna que contribuye en un 55,8%, donde sobresalen los rubros de construcción, industria manufacturera, comercio, transporte, electricidad; ahí tenemos que la construcción aporta en 17,9%, luego tenemos la industria, que alcanza a 9,6%. Los otros rubros alcanzan a poco más del 28%. Lo que hay que destacar de la demanda interna es que tiene un efecto directo en la disminución del desempleo.

Incentivar la demanda interna tiene como base el fortalecimiento del poder adquisitivo de los bolivianos, mediante la recuperación de los puestos de trabajo, pero también con los bonos sociales y otros instrumentos financieros que hacen que los bolivianos tengamos “platita” en los bolsillos para poder adquirir bienes y servicios, sobre todo de producción nacional, lo cual incentiva a que se incremente la producción nacional.  Para esto se facilita la otorgación de créditos productivos y fideicomisos al sector productivo. Con estas medidas la economía nacional recupera de a poco y empieza a depender cada vez menos de la explotación de nuestros recursos naturales (la economía está dejando de ser extractivista) para depender más del comportamiento económico de los bolivianos.

Para reemplazar el extractivismo también debe participar la empresa privada nacional con mayor iniciativa en la inversiones; tiene las condiciones económicas favorables para invertir y participar más del crecimiento económico, cuenta con el fortalecimiento de la moneda nacional con relación al dólar americano, que no cambia en más de 15 años, también con un mercado interno con poder adquisitivo aceptable, acompañado de la inversión pública que genera el incremento de la demanda de materiales, suministros y de mano de obra que genera mayor dinamismo en el sector privado.

Miguel Ángel Marañón es economista.

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