Pedro Portugal Mollinedo

La corrupción «indígena » en el MAS (II)

miércoles, 2 de junio de 2021 · 05:10

Señalamos el mes pasado que durante la gestión del MAS es cuando mayormente se estigmatiza al indio como corrupto, indecoroso y poco digno de confianza. Sin embargo, el MAS se publicita como “gobierno indígena”. En realidad, no hay ninguna paradoja. Ese gobierno no violenta la lógica política e histórica en Bolivia, más bien la acata. La actitud del MAS no es singular ni extraordinaria; es corriente, usual y natural en nuestro contexto social.

En Bolivia se presenta una anomalía de forma más visible y evidente que en el resto de países del continente: no se da la descolonización como otros continentes. Allí, los invadidos por las metrópolis europeas expulsan al colono y establecen sus Estados, construyen sus naciones. En América, los hijos de los invasores expulsan a sus padres: el criollo desfalca el rol descolonizador indígena. En sí, ello no es aberrante. Al ser el criollo un elemento más en el espectro colonial, algún rol debía jugar... y jugará también en el futuro. Por otro lado, la descolonización cuando la realiza el indígena no es la restauración de culturas y civilizaciones violentadas en su esencia. Hay rebelión cultural, pero como base para el nacimiento de nuevas realidades, en la que tiene también rol el aporte colonizador.

Lo descaminado es que el criollo fracasa en su empeño: No construye una sociedad congruente, un Estado funcional, una nación integrada e integradora. El criollo no puede descolonizar ni descolonizarse. Copia y reproduce los trazos del imperio español, a veces empeorándolos, como sucede en su relación con el mundo indígena. 

Desde su constitución Bolivia arrastra yerros. Comentaremos uno solo. La emancipación criolla estuvo impregnada del lirismo y vacuo academicismo imperante entonces en España. Allí, razonamiento institucional, heredad nutrida en la disputa de ideas en la Europa de entonces; aquí, actitud incongruente y anodina: discurso de odio a la “madre patria”, incapaz de romper el cordón umbilical con lo que se abjuraba.

“Hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria – reza la proclama de la Junta Tuitiva de La Paz (1809) –; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos sometida nuestra primitiva libertad al despotismo y tiranía de un usurpador injusto…” ¡El producto y descendencia de los españoles reclama la primitiva libertad que se puede aplicar solo a los indígenas! Ese estilo llegará a su paroxismo con los doctores altoperuanos, verdaderos progenitores de Bolivia y sobre quienes brillantemente escribieron muchos historiadores, especialmente Charles W. Arnade.

De entonces ahora esa impronta persiste. No es solo asunto de estilo literario; se trata de poder político. Bolivia está monopolizada por esa mediocridad. Al indio se le marginó de los instrumentos y herramientas de empoderamiento. Sin embargo, no hubo en nuestra historia ningún acontecimiento socio político que no se definiese sin su participación. Pero ese concurso es tutelado, maniobrado. En la época de la Junta Tuitiva (1809), los criollos tuvieron la precaución de nombrar tres diputados indígenas de los partidos de Yungas, Inquisivi y Larecaja, sobre un total de doce miembros de una junta de gobierno consultiva. El 2005, el partido criollo del MAS tuvo el tino de poner como “cabeza” y futuro presidente un indígena.

Recientemente, el criollaje “progresista” encumbró un presidente indígena… como sacrificio para seguir controlando el Estado. Esa cabeza además debió estar debidamente “asistida” por algún sabiondo chaperón. Cualquier perturbación en ese equilibrio podría desposeer de sus privilegios a esa casta. Agentes de trastorno se perfilaron algunos indígenas en círculos de gobierno, los más despiertos, ambiciosos y conocedores de los amaños que antes se les escamoteaba. Se entiende por qué son expelidos en medio de escándalo y descrédito todos los indios notables en ese gobierno, mientras se apaña a otros corruptos, incapaces e inocuos pachamamistas. Cáusticamente, al purgarse de esa manera el MAS propició las Eva Copa, los Damián Condori, los Santos Quispe y otros que vendrán como sepultureros de esa anomalía y primicias de formas políticas nuevas en el país.

 

Pedro Portugal Mollinedo es fundador de Pukara y autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia.
 

 

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