Álvaro Ríos Roca

¿Dónde apunta América Latina en la guerra tecnológica energética?

sábado, 5 de junio de 2021 · 05:10

En plena pandemia, durante el 2020, acontecieron tres hechos muy relevantes. La Unión Europea lanzó una estrategia para impulsar la industria del hidrógeno (azul y verde) con un gigante gasto público de billones de euros en las próximas décadas, a manera de generar y comercializar tecnología limpia al resto del planeta. No sólo el cambio climático es lo que les interesa. sino también dejar de depender de recursos fósiles que no los tienen y que les impactan negativamente. 

China se lanzó a declarase carbono neutral el 2060 casi acompañando la declaración de París, en la que muchos países aclamaron poder se carbono neutral el 2050. China es y será de lejos el gran fabricante de sistemas solares, eólicos y, por supuesto,  de baterías de almacenamiento a utilizarse en vehículos y baterías de respaldo para las energías intermitentes. 

China será también uno de los principales suministradores globales de material eléctrico para respaldar redes de distribución en sistemas cada vez más distribuidos, electrolineras y otros. Es decir, será el nuevo fabricante en escala de nuevas tecnologías de energías limpias. Obviamente que para fabricar todo lo anterior buscará minería intensiva en todo el planeta y manufactura en su territorio, utilizando carbón, petróleo y gas natural.

Por último, está la llegada de los demócratas al gobierno en USA. Aún no queda claro dónde apuntan su artillería en materia energética. Como buenos demócratas son verdes, pero veremos cómo les resulta del intercambio futuro comercial con China. ¿Dejarán de frackear las abundantes shales y se dedican a importar gran parte de China?

Muy recientemente, la Agencia Internacional de la Energía (AIE, dominada por los países OCDE) publicó un reporte en el que señala que no hay necesidad de inversión para búsqueda de nuevos combustibles fósiles y tampoco para desarrollar nuevos campos de petróleo y gas natural. Lo anterior implicaría que los agentes económicos se limiten a producir activos existentes y cambien inmediatamente sus inversiones a nuevas energías.

Las otrora poderosas empresas de petróleo y gas están siendo puestas contra la pared por sus accionistas. Éstos están forzando a que empresas como 

Shell, Total, BP (europeas) dejen de invertir en proyectos de gas y petróleo. Y ahora se suman accionistas de empresas con base en USA, como Chevron y Exxon.

Los grades fondos de inversión (retirados de los países desarrollados) no prestan un mango para nuevos proyectos con energías fósiles ni aun con el más limpio gas natural. Los más inentendible y paradójico, por ejemplo, resulta lo que acontece en Noruega que no prestan de sus fondos, pero el país sigue otorgando áreas, explorando y explotando gas y petróleo. Así no más había sido.

La matriz energética de América Latina es bastante limpia per cápita comparada a los países de Norteamérica, Asia (China) y Europa, donde siguen quemando grandes cantidades de barato carbón. La base nuestra es hidroelectricidad respaldada por abundante gas natural. Sin embargo, organizaciones y empresas desarrolladores de energías renovables (solar, eólica) no creemos deberían estar pidiendo preferencias de entrada o subsidios para que puedan ser despachadas. Que entren si van a competir y bajar costos.

¿Finalmente nos preguntamos que estamos haciendo de México a Argentina como región para afrontar esta batalla tecnológica energética? Será que algo de tecnología podremos someter a investigación y desarrollar? Será que el famoso triángulo del litio desarrollará ciencia, tecnología, laboratorios, y grandes centros de manufactura de baterías de almacenamiento por ejemplo? Más bien creo que reemplazaremos exportaciones de petróleo y gas por exportaciones mineras que se necesitan.

¿Qué harán Venezuela y México con sus ingentes recursos de petróleo y gas que aún tiene bajo el subsuelo? ¿Podrán Pdvsa y Pemex hacerlo solas? ¿Y Argentina con su enorme recurso de Vaca Muerta? ¿Y Bolivia podrá generar un nuevo ciclo exploratorio para abastecer su mercado interno por los próximos 20 años hasta que pueda virar a las nuevas energías alternativas? Hay más preguntas, pero no hay espacio.

 

Álvaro Ríos Roca fue ministro de Hidrocarburos de Bolivia y es  actual socio director de Gas Energy Latín América.

 

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