Rafael Archondo

Bahía de Cochinos sur

jueves, 1 de julio de 2021 · 05:12

Este reciente 17 de junio, The Intercept (TI), medio digital estadounidense, abrió su vistosa edición con una nota sobre Bolivia. En la pantalla se observa, en azul predominante, una foto compartida simétricamente entre Arce Catacora y Evo Morales, engalanados con guirnaldas electorales de coca. 

El titular es indiscretamente febril. Se refiere a un “segundo golpe” de Estado, que habría sido planificado en 2020 por Fernando López Julio, el exministro de Defensa del gabinete de Jeanine Añez. ¿Y cuál fue el primero?, se interrogaría cualquier ciudadano mejor informado. Sin embargo, para la vasta mayoría de los inocentes lectores norteamericanos, la premisa de partida esconde una abolladura histórica premeditada.   

TI fue creado en febrero de 2014. Es propiedad de la transnacional comercial Ebay, con base en California. Su fama proviene de la difusión de documentos filtrados por Edward Snowden, el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), refugiado hoy en Rusia. Glenn Greenwald, uno de los fundadores de TI, renunció a su puesto de codirector en 2020 denunciando censura y un manto de protección para Joe Biden, el actual presidente de los Estados Unidos. Antes, en diciembre de 2019, Greenwald entrevistó en México a Evo Morales.

La supuesta revelación sobre un segundo golpe en Bolivia deja a TI en una situación penosa. Laurence Blair y Ryan Grim, los autores de la “primicia”, se estarán preguntando hoy por qué su trabajo no ha generado una conmoción atómica en el país destinatario. TI se vale de un audio “interceptado y supuestos correos electrónicos. Es de lamentar que la mayoría de las referencias escritas carezca de evidencia audible. Los tres segmentos que entrega el sitio web de IT están incompletos. Sólo se oye al exministro diciendo que el plan del MAS, consistente en reemplazar a las Fuerzas Armadas y la Policía, por milicias cubanas y venezolanas, llevará a impedir que Luis Arce asuma el mando. “Es lo que va a permitir que Bolivia se levante nuevamente”, fantasea López, ahora exiliado en Brasil. 

  En los otros audios, un supuesto Joe Pereira intenta convencer a López Julio de enviar a Bolivia 10.000 mercenarios norteamericanos a ser embarcados desde La Florida en tres aviones de la Fuerza Aérea Boliviana. Según TI, López Julio planificaba un golpe de Estado poselectoral para impedir que el MAS regresara al gobierno. El medio digital no aporta una sola prueba sobre tal extremo.

Dice TI que López Julio habría asegurado casi al 100% del alto mando militar. ¿Para qué quería entonces 10.000 gringos llegados de Miami?  De haberse ejecutado, el desvarío le hubiera dado al MAS palanca suficiente para acabar con toda oposición democrática durante décadas.  Fidel Castro usó la invasión de Bahía de Cochinos para aplastar todo resquicio de disidencia en Cuba. 

Para no ir tan atrás, traigamos el ejemplo de Venezuela. Gedeón es la palabra hebrea para destructor. Así fue bautizada la acción chapucera dirigida a ocupar por la fuerza un aeropuerto en territorio venezolano a fin de que allí pudiera aterrizar un avión dispuesto a extraditar a Nicolás Maduro, acusado formalmente de tráfico de drogas por los Estados Unidos. El puñado de conspiradores partió por lancha de Río Hacha, Colombia y llegó a Macuto, Venezuela, a las 5 de la madrugada del 3 de mayo de 2020. Allí fueron avistados, arrestados o acribillados por las tropas locales. Hubo ocho bajas.

La primera reacción de la oposición venezolana fue desconocer el operativo. Sin embargo, siete días después, sus autores, el diputado Sergio Vergara y el consultor político J.J. Rendón, reconocieron haber contratado a los “invasores”. El exsoldado estadounidense Jordan Gourdeau habría recibido al menos 50.000 dólares como pago adelantado por impulsar el operativo. La factura total iba a alcanzar al millón 300 mil dólares. 

 Esta telenovela bélica pudo haber comenzado el 22 de febrero de 2019, cuando el millonario británico Richard Branson organizó un concierto en la ciudad fronteriza de Cúcuta, Colombia, a fin de introducir ayuda humanitaria a Venezuela. Allí el citado Goudreau habría estado aplaudiendo. Ese día la ayuda no ingresó por el puente fronterizo, pero sí desertaron, en dirección opuesta, decenas de militares venezolanos. Entre ellos habría surgido la idea de organizar un destacamento para “liberar” al país.

TI registró este alocado conato con espontáneo entusiasmo y es que de pronto sus fantasías lucían muy verosímiles. En Bolivia, el guión de Bahía de Cochinos sur careció de actores. Menos mal.

 

Rafael Archondo es periodista.
 

 

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