Marianela Díaz Carrasco

Dignificar la vida y la muerte

sábado, 10 de julio de 2021 · 05:10

Estas semanas apabullantes por las cifras de fallecidos generan procesos de identificación con el dolor, dado que se trata de personas amadas y significativas para nosotras/os o para gente que queremos. La muerte es parte de la cotidianidad y la pandemia trae consigo una epidemia socio-emocional. Como decía el sociólogo Norbert Elias en su obra La soledad de los moribundos “lo que crea problemas al hombre no es la muerte sino saber de la muerte” (Elías, 2009). Saber de la muerte como alternativa cercana genera sensaciones de profunda soledad, dolor y temor, que demandan estrategias de resiliencia de las y los familiares de quien se ha contagiado. Independientemente del desenlace, alternan sus esfuerzos de jornadas extenuantes con la esperanza de sumarse a la lista de sobrevivientes.

Es importante visibilizar el trabajo de la medicina con otras miradas y campos que la humanizan, como el de los cuidados paliativos. Este no es solamente interdisciplinario, sino también dignificador de la vida, dado que concentra sus esfuerzos en mitigar, acompañar y dar alivio temporal e integral, psicosocial y espiritual, cuando la persona tratada no se responde al tratamiento establecido. A diferencia de lo que trata preponderantemente, enfermedades terminales, el COVID - 19 puede ser curado, pero habita distintos tipos y niveles de incertidumbre. Por ello, puede retomar del campo señalado muchos de sus principios.

La llegada del virus afecta a la estabilidad emocional de las familias. Está en juego la tristeza de no poder sostener o cuidar presencialmente, la presión por las imposibilidades o posibilidades de pagar medicamentos e insumos que escasean, de buscar espacios en terapia intensiva en hospitales donde insumos básicos y camas aún faltan y acudir a redes de solidaridad con conocidos y desconocidos al atravesar la angustia de no poder cubrir los gastos crecientes. Se dificulta acudir a espacios de contención y/o realización de rituales de despedida, tal como se haría en “circunstancias normales”.

Por ello, es fundamental desplegar acciones preventivas al virus y al estado emocional de la sociedad en su conjunto, especialmente del círculo estrecho de quien lo padezca. Esto también es parte de la salud pública. La bioética, en este sentido, ha discutido la necesidad de abordar esto a partir de “un estado de comprensión del respeto a la vida y a los derechos humanos” (Hincapié y Medina, 2019). Al respecto, los países de la región han establecido medidas concretas, integrando a diversos actores. 

En Perú se ha establecido un grupo de trabajo multidisciplinario y formalizado el Documento Técnico “Consideraciones éticas para la toma de decisiones en los servicios de salud durante la pandemia COVID-19”. En Argentina se constituyó por el “Comité de Ética y Derechos Humanos en Pandemia COVID19”; en Chile se ha instaurado la denominada Mesa Social COVID-19 que articula a autoridades, especialistas médicos, investigadores y académicos. En ese marco, por mandato a la Universidad Católica y con el aporte de expertos en Bioética y Ética Clínica de sociedades científicas y otras universidades elaboraron los “Lineamientos éticos en la atención de pacientes en una situación de pandemia”, también como fruto del trabajo de dicha mesa se inició el programa de salud mental “Saludablemente” que integra temas como autocuidado, prevención del suicidio, consumo de alcohol y drogas, entre otros. 

Es así como la dignificación de la vida y la posible muerte, provee lineamientos marco que trascienden el tratamiento medicamentoso. En nuestro país han existido medidas adoptadas de forma individual por la empatía de personas específicas en algunos centros de salud, pero nuevamente se remite a la agencia individual con cierto eco institucional.  La omisión de espacios de diálogo que pongan la vida en el centro y el silenciamiento tácito y/o explícito de los testimonios del personal de salud imposibilita tener respuestas pertinentes.

 

Marianela Díaz Carrasco es investigadora y docente universitaria.
 

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