Juan Cristóbal Soruco Quiroga

El espía que llegó del calor

lunes, 12 de julio de 2021 · 05:12

La enjundiosa política internacional del gobierno que decide enviar una frondosa comitiva a una reunión de ALBA, polo de integración que hace temblar al mundo, y no participar en una reunión de ministros de Justicia de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) ni nombrar hasta ahora al delegado ante La Haya, donde se está tratando el tema del Silala, hizo que me esforzara por encontrar alguna persona que desde adentro del importantísimo encuentro de la ALBA me mande algunas informaciones. Y las conseguí…

Comenzó contándome que las sesiones plenarias eran bastante aburridas, al punto que, a guisa de ejemplo, mientras hablaba el presidente del país, su mentor, Evo Morales, mantenía una entretenida tertulia con quien estaba sentado a su lado, y mientras discurseaba Daniel Ortega, su esposa y vicepresidenta firmaba documentos. 

Como descubriendo la pólvora, mi espía concluyó en que mientras en las plenarias se escuchaban mentiras y más mentiras, las decisiones se adoptaban en salas herméticamente cerradas donde el mandatario venezolano introdujo varios pajaritos en representación del comandante Chávez. Así se explica que apoyaran a los regímenes más autoritarios vigentes hoy en el planeta, seguros, además, de que pueden sembrar nabos en las espaldas de sus pueblos con una retórica de cuarta.

Además, y esto no es cosecha de mi informante, sino de la actuación de las autoridades a su retorno a sus países, parece que la instrucción fue radicalizar la represión y que los pueblos se olviden de elecciones transparentes. 

Así, en nuestro caso, la frondosa comitiva gobierno-masista volvió a apretar el acelerador de la represión sin prever que con ello su relato de que en octubre y noviembre de 2019 hubo golpe de Estado terminó de hacer aguas y se comprobó que todo el proyecto del MAS se ha reducido a mantenerse en el poder a como dé lugar y satisfacer los primarios deseos de su conductor e ídolo.

Pero, al mismo tiempo en que su deseo de cambiar la historia por su relato se frustra, se incrementa el uso autoritario del Estado, con decisiones que no sólo son inconstitucionales sino ofensivas a la ciudadanía cansada de tanto atropello. Ejemplos al canto son la citación a diestra y siniestra de ciudadanos de reconocida solvencia moral y profesional para involucrarlos en el supuesto golpe de Estado que han inventado; el nombramiento de delegados presidenciales en el Órgano Electoral Plurinacional violando las normas legales y la Constitución y, para peor, hacer recaer ese nombramiento en varios de los vocales electorales que montaron el grosero fraude electoral de 2019. O el uso sistemático de la mentira como instrumento de política interna e internacional.

La ofensa se profundiza porque simultáneamente a esa acción represiva, son cada vez más descarados al traspasar todo límite para mantener en el reino de la impunidad, vía el Ministerio Público o la justicia ordinaria, a dirigentes del MAS y autoridades de gobierno denunciados por corrupción, violencia doméstica, tráfico de influencias y una lista bastante larga de delitos, pese a la existencia de indicios de culpa evidentes.

Comentando sobre estos temas, mi espía me hizo notar que el uso de los instrumentos del Estado para mantenerse en el poder, uno de cuyos ejes centrales es la represión -ya experimentada en Venezuela- se ha agudizado en los países de ALBA, e incluso está siendo copiada en Argentina, nación cercana a ese proyecto. Es que más allá de los métodos, el objetivo es copar en forma hegemónica el poder y poner al servicio del caudillo o la “caudilla” en el caso argentino, el aparato estatal (a la que la Cancillería acaba de hacer un favor más: la más que dudosa denuncia de su titular de que el gobierno anterior argentino habría enviado material bélico a ese país).

Se adjudica al francés Talleyrand (quien ejecutó una de las estrategias diplomáticas más brillantes de la historia y fue canciller de Bonaparte y de varios de quienes le sucedieron en el poder) haber dicho que todo se puede hacer con las bayonetas, menos sentarse sobre ellas… y es eso lo que las autoridades de gobierno del Estado y los dirigentes del MAS están haciendo. 

“Veremos en qué termina esta historia”, me dice el espía que llegó del Caribe y que me trajo de regalo un pajarito desplumado…

Juan Cristóbal Soruco Quiroga es periodista.
 

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