Sonia Montaño Virreira

La línea correcta

domingo, 18 de julio de 2021 · 05:10

Estamos siendo testigos de multitudinarias protestas contra la escasez y la falta de medicamentos para enfrentar la pandemia en Cuba,  pero principalmente por la libertad y la vida. Tres palabras marcan el sentido de su lucha. Patria y Vida, en lugar de Patria o Muerte, consigna que agoniza.

Recuerdo haber asistido a reuniones políticas para recibir LA línea correcta. En tiempos oscuros esa línea servía para diferenciar a los buenos de los  malos e iba de la mano de otro concepto simplificado para el uso popular: la contradicción principal. Con esas dos ideas y algo más podías asegurar tu compromiso con “la causa” emulando a los luchadores de Sierra Maestra.

Hay quienes se sienten orgullosas de estar siempre en la  misma línea: la correcta. Una especie de linaje ideológico muy diferente a seguir la azarosa línea del apego a la justicia. Ser de la misma línea ha llevado a mucha gente a convertir sus convicciones políticas en ciegos actos de fe hacia los caudillos. Adhesión  autoindulgente para justificar el apoyo a un régimen que derrotó una  dictadura hace más de sesenta años y más temprano que tarde recurriría  a los peores métodos para liquidar a sus adversarios.

Esa línea tuvo uno de los primeros ejemplos en el caso de Heberto Padilla en 1971, cuando fue obligado-presionado a  leer su Autocrítica, en la que renegó de sus obras y de sus ideas. Aunque el Gobierno trató de utilizar su “confesión” como prueba de culpabilidad, sus amigos de fuera de la isla entendieron el acto como un juicio-espectáculo al estilo estalinista. Algunos de los que suscribieron una carta de apoyo al escritor se retractaron de  su condena a la muerte civil orquestada contra el escritor. No querían hacerle el juego al bloqueo imperialista que a la larga ha sido la mejor campaña para la dictadura. 

El fusilamiento del general Arnaldo Ochoa en junio de 1989, acusado de vínculos con el narcotráfico volvió a erosionar el apoyo a la isla, pues resultaba poco creíble que un héroe de la revolución hubiera actuado por cuenta propia. La teoría de un contubernio con el narcotráfico para financiar la guerra en Angola y la posibilidad real de que Ochoa dispute el poder de los Castro desapareció junto con su  muerte. Gabo, amigo de Fidel, no pudo interceder en favor del héroe quizás porque sabía cual era la línea correcta o no quería hacerle el juego al bloqueo imperialista.

“Dile a Fidel que pronto verá una revolución triunfante” habría dicho el Che a uno de sus captores. El mensaje apuntaba a lo que Regís Debray,  citado por  Fabrizio Mejía Madrid, es una de las pistas para entender la persistencia del apoyo a Cuba. No se trataba de replicar un modelo económico, sino de universalizar la revolución. “Sin la omnipresencia de ese no-acontecimiento, el conjunto y cada uno de los actos de la Revolución castrista en ese período se vuelven inexplicables”, dijo. En los hechos los esfuerzos por multiplicar los Vietnam fracasaron pero se mantuvo viva  la idea del “Patria o Muerte” frente al bloqueo. Se extendió la idea de que  la revolución era posible en todas partes, mientras que internamente Cuba transitaba sostenidamente hacia un Estado totalitario, donde a decir de Regis Debray “Los usos del poder no cambiaron en el nuevo sistema económico”.

Este 11 de julio la gente ha salido a gritar sus ansias de libertad. En “la misma línea” de sus antecesores, Díaz Canel ha acusado a manifestantes de “mercenarios al servicio del  imperialismo”, ocultando que el propio gobierno cubano ha tenido que levantar, la semana pasada, trabas arancelarias y límites a la importación de alimentos, mostrando la existencia de un autobloqueo.

Una vez más “el embargo  ha sido instrumentalizado por políticos, ideólogos e intelectuales colaboracionistas para consentir la represión, para matizar el crimen, para garantizar la inmunidad y eternizar el despotismo.  Mientras los partidarios del  régimen no se apartan de “la línea correcta”. la población ferozmente reprimida ha perdido el miedo y abre nuevas avenidas hacia un cambio que se anuncia  tan inevitable como doloroso: Patria y Vida es un grito que no se podrá callar.

Sonia Montaño Virreira es socióloga feminista.
 

 

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