Rolando Kempff Bacigalupo

Integrar La Paz para acelerar su desarrollo

lunes, 19 de julio de 2021 · 05:11

La Paz celebró este 16 de julio los 212 años de grito libertario. Este 2021 lo celebramos en medio de una pandemia que afecta a nuestra economía y cambiará nuestros hábitos y costumbres para siempre.

Aprovechando este marco cívico, todos los paceños debemos comprometernos a trabajar para recuperar el sitial que teníamos hace algunos años. La Paz puede retomar la función de locomotora de la economía nacional.

La fortaleza paceña está en su variedad de pisos ecológicos. Uno puede pasar de los 6.000 msnm, en la zona de la cordillera, luego llegar al altiplano a los 3.500 msnm -donde están La Paz y El Alto, las mayores ciudades del occidente boliviano-. Siguiendo el descenso podemos llegar a los valles y los yungas a 2.000 msnm y finalmente la zona de los llanos orientales a los 150 msnm.

Algo más de 60.000 kilómetros cuadrados del departamento de La Paz, lo que representa casi la mitad del territorio, forman parte de los llanos bolivianos. En esta región con una población aproximada de 100 mil habitantes (una densidad apenas superior a un habitante por kilómetro cuadrado) están los municipios de Apolo, Guanay, Ixiamas, Mapiri, Tacacoma, Teoponte, Tipuani y San Buenaventura. 

Pero, a diferencia de Santa Cruz que está mejor integrado, La Paz sufre las consecuencias de su falta de integración. 

Resulta doloroso comprobar cada día que para viajar en ómnibus desde la sede de gobierno hasta Ixiamas se necesitan más de 12 horas para recorrer unos 500 kilómetros; y de La Paz a Rurrenabaque el viaje por carretera de 400 kilómetros lo hacemos nueve horas. Ésta es una nuestra realidad.

Es necesario remarcar, ya lo dije en un comentario de 2019, que esta región desvinculada del resto de La Paz, tiene potencialidades para diversos emprendimientos industriales y la generación de energía por aproximadamente 100 megavatios

La temperatura de la región fluctúa entre los 24 y 33 grados centígrados, clima en el que se puede producir café, castaña, arroz, cacao, junto a hortalizas y una gran variedad de frutas. En esta exuberante región se puede aprovechar, con resultados muy favorables, el ecoturismo, poniendo en práctica la Economía Naranja y promover la gran riqueza del Madidi.

Como La Paz, tenemos mucho que ofrecer al turismo. En este caso, cuatro botones son la muestra: pasar de las cumbres nevadas a los yungas en menos de dos horas de viaje; Titicaca, el lago navegable más alto del mundo; Tiwanaku, muestras de una cultura milenaria; Rurrenabaque, ingreso a la Amazonia boliviana.

Pero, no podemos convertirnos en un atractivo turístico internacional, si no tenemos la capacidad de garantizar el libre tránsito por todo nuestro territorio.

Para que La Paz recupere su sitial en el panorama nacional debemos planificar, concertar y comprometernos. Los tres niveles de gobierno: central, departamental y municipal necesitan coordinar sus acciones para que ninguno esté contracorriente. Y, todo debe ser sustentado por políticas nacionales de seguridad jurídica, fomento a la iniciativa privada y una integración terrestre -incluidos los ferrocarriles hasta los puertos chilenos- que nos permita llegar a todas las regiones del departamento.

Es cierto que La Paz perdió su sitial, pero como la segunda economía más grande el país, sigue aportando al crecimiento nacional. Según el INE, la población estimada de La Paz, para este 2021, es de 3.023.791, mientras Santa Cruz tiene 3.363.400 habitantes.

Generó un PIB de algo más de 11.500 millones de dólares, y su PIB per cápita se aproxima a los 4.000 dólares, muy por encima del promedio nacional.

La economía paceña, a diferencia de otros departamentos, no gira en torno a la extracción de materia prima. Su sustento está en la administración pública, aproximadamente con 20%, seguido del sistema financiero con el 14%, la industria casi el 9%. Y, promoviendo la Economía 4.0 podemos dar paso a la economía del conocimiento.

Algo que nos debe preocupar a los paceños es que el 2020, la tasa de crecimiento de la población fue del 0,75%, mientras la migración total neta fue de -5,4%.

Si es cierto que queremos a esta tierra, que estamos orgullosos de vivir en La Paz, demos el paso correcto para dar nuestro aporte a su mayor grandeza.

Rolando Kempff Bacigalupo es economista y doctor Ph.D en Relaciones Internacionales.

 

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