Juan Antonio Morales

El oro no siempre brilla

viernes, 2 de julio de 2021 · 05:10

Desde muy temprano en la historia de la humanidad se ha empleado el oro como medio de pago, además de los otros usos que tenía y que sigue teniendo en joyería y también en la industria. Como medio de pago tenía las ventajas de su durabilidad, de poder ser almacenado y de poder ser fácilmente fraccionado. Además no perdería valor porque se tenía una oferta limitada. El oro, a diferencia del papel moneda, no es pasivo de nadie. 

En el siglo XIX, Inglaterra formalizó el uso del oro adoptando la política del patrón oro, que por lo esencial consistía en que los dineros en papel que emitían, primero los bancos privados y un poco más tarde su banco central, estaban respaldados por las tenencias de oro. A simple demanda los billetes podían ser convertidos a oro. En el siglo XIX y a comienzos del siglo XX algunos países, como los Estados Unidos, recurrieron también al bimetalismo, con oro y plata.

En nuestro país los primeros bancos, que eran bancos privados que emitían sus propios billetes, adoptaron sin tener la obligación el patrón oro o más precisamente el patrón cambio oro, es decir que componían sus reservas que respaldaban sus billetes con libras esterlinas,  las que eran convertibles a oro. Mantenían también pequeñas cantidades de oro físico, siguiendo lo que hacían la mayor parte de los países del mundo. Sus billetes llevaban la mención de que eran convertibles a oro. Al crearse el BCB en 1928, la misión Kemmerer recomendó la adopción del patrón oro. 

Durante la Primera Guerra Mundial, Inglaterra suspendió la convertibilidad al oro, suspensión que la mantuvo hasta 1925. Volvió a suspender la convertibilidad al oro en 1931, como lo hicieron muchos países de economía avanzada, para salir de la Gran Depresión. Se eliminó la convertibilidad de las monedas nacionales al oro para transacciones internas pero se la guardó para transacciones internacionales. En términos simples, un interesado ya no podía acercarse a la ventanilla de un banco y cambiar sus billetes por oro. Nosotros abandonamos la convertibilidad interna al oro durante la guerra del Chaco y no la restablecimos desde entonces.

Muchos  bancos centrales empero siguieron manteniendo oro como una más de sus reservas internacionales, no obstante la alta volatilidad de su precio, que hace que su gestión sea muy delicada. Como es un activo de refugio su precio sube cuando hay turbulencia en los mercados y baja cuando la situación se normaliza. Obviamente puede haber excepciones a esta regla. 

Con los acuerdos de Bretton Woods de 1944, que crean el Fondo Monetario Internacional, se adoptó explícitamente la política del patrón cambio oro, es decir los países fijaban su tipo de cambio con relación al dólar americano y ya no con relación al oro. El dólar americano era la única moneda convertible a oro.

Con la gran expansión del comercio mundial en los treinta años gloriosos después de la Segunda Guerra Mundial el oro apareció como una camisa de fuerza. Su baja oferta hacía correr el riesgo de deflación, es decir, de inflación negativa.  Los Estados Unidos abandonaron el patrón oro y el tipo de cambio fijo en 1971, siendo seguido por otros países industrializados. En la actualidad el dólar y las monedas de las principales economías flotan entre ellas. En realidad, son pocos los países que siguen teniendo cambio fijo.

Nuestro BCB tiene una cantidad considerable de oro, que lo mantenía en sus bóvedas y lo valoraba a un precio fijo, muy por debajo de su precio de mercado. En los años noventa se lo hizo refinar para que sea cotizado a precios internacionales. 

El artículo 16 de la Ley 1670 (ley del BCB) estipula que no se puede dar en garantía el oro sin autorización legislativa. En opinión de los expertos legales, que yo no lo soy, tampoco se lo podría vender sin autorización legislativa. Esta limitación no tiene justificación económica.

Si el proyecto de ley del oro de producción nacional se aprueba, se subsanaría la limitación de la actual legislación. En cambio, componer las reservas internacionales comprando más oro no parece razonable.

 

Juan Antonio Morales es profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.
 

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