Rolando Morales Anaya 

Democracia, libertad y desigualdad

viernes, 30 de julio de 2021 · 05:09

La democracia tiene múltiples definiciones. Para mí, la mejor definición es la que la plantea como un proceso libre y permanente de presentación de propuestas sobre todos los temas que atingen a la comunidad y la selección de las que tienen consenso. Es un concurso permanente donde todos los que tienen ideas y propuestas pueden ponerlas a consideración de la comunidad para que ésta escoja las que más le conviene. Expuesta de esta manera, la democracia requiere que haya libertad de expresión, pero no sólo eso, requiere que todos tengan la oportunidad de hacerse escuchar y que la capacidad de formular propuestas esté equitativamente distribuida,  lo que exige acortar brechas educativas, sociales y económicas.

Es difícil lograr que algún régimen político se mueva en democracia. Algunos hablan de la democracia en el Occidente comparada a las democracias del sur asiático, de la antigua Unión Soviética o de Cuba. Para no dejar sin discurso a los que lo hacen, mejor sería hablar de democracias con diferentes fallas y restricciones.

La democracia es un concepto que concierne a la comunidad como sujeto único, pero muchas decisiones tomadas en un régimen democrático tienen que ver con las libertades individuales;  por ejemplo, viajar dentro y fuera del país, profesar una religión o creencia, elegir donde vivir, escoger libremente los bienes y servicios que se desea comprar, elegir una pareja, etc. Resulta, sin embargo, que el ejercicio universal de estas libertades se enfrenta a restricciones diversas. Por ejemplo, el nivel de ingresos puede ser una importante restricción para adquirir bienes y servicios que tengan un precio. 

Luego, en países con fuerte desigualdad de ingresos, sólo unos cuantos pueden gozar de esta libertad. Por otra parte, es conocido que los grupos humanos que han sido víctimas de explotación económica o de marginamiento social y político se subestiman y desarrollan sentimientos de impotencia que les impiden pronunciarse libre y firmemente con propuestas. Por mutuo propio, no ejercen sus derechos y su libertad, dejando coja a la democracia.

Posiblemente el país donde se ejerce mejor la democracia y las libertades es Suiza donde los ciudadanos son consultados periódicamente sobre todo tipo de problemas;  existe la libertad de expresión en un ambiente donde las brechas educativas son muy cortas gracias a un sistema educativo gratuito y excelente y las brechas económicas son también pequeñas (si se excluye a un pequeño sector de millonarios).

Por otra parte, América Latina es el continente con mayores niveles de desigualdad,  lo que implica que los que se encuentran en la cúspide de la riqueza y del poder tienen gran libertad para hacer lo que les plazca, incluso aquello que se encuentra al margen de la ley y de la moral, pero, los otros tienen sus libertades restringidas. Nadie los escucha y, si eventualmente, se les presta atención, son tratados de terroristas, comunistas y son reprimidos violentamente. Recientemente, en Colombia hubo una protesta popular por las malas condiciones de vida de la mayoría de la población, que duró más de un mes y costó la vida de más de 50 personas, pero los medios de comunicación social la ignoraron. Todos los días en Brasil hay denuncias de asesinatos de lideres sindicales, particularmente, indígenas. En México y Centroamérica son frecuentes los asesinatos de periodistas y activistas sociales. En este contexto es muy difícil para América Latina sostener que hay democracia y libertad. Solo las hay para los poderosos.

Cuba es un caso aparte. En este país las desigualdades sociales y económicas son pequeñas, tiene un sistema educativo excelente y gratuito, lo mismo que el sistema de salud, pero tiene las libertades y la democracia restringidas. Para algunos, esa es una característica de los regímenes socialistas lo que ciertamente es falso pues se puede tener socialismo con libertad;  piénsese, por ejemplo, en los países del norte de Europa. Las restricciones que tiene Cuba resultan de la necesidad de hacer un balance entre libertad-democracia y seguridad interna, pues continuamente su poderoso vecino de norte tiende a agredirla, no solamente con el bloqueo económico y las 243 medidas colaterales, pero también con invasiones militares e intentos de asesinato de sus principales líderes. Cabe recordar que todos los países del mundo han introducido restricciones a las libertades individuales cuando sufren amenazas externas y las levantan cuando éstas desaparecen. Cuando los Estados Unidos entren en razón y dejen de agredir, se espera que eso ocurra en Cuba.

 

Rolando Morales Anaya  es economista.

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