Samuel Doria Medina

Una cortina de humo para evitar trabajar en lo que necesita la gente

sábado, 31 de julio de 2021 · 05:08

Hemos conocido un informe –ligado a algunas personas en España–, que ha sido respaldado por el gobierno y el sistema judicial bolivianos para argumentar que no hubo fraude en Bolivia.

No voy a entrar en detalles sobre el peso y la credibilidad de ese informe.

Ya se ha dicho en abundancia que las personas que lo hicieron no tienen la formación académica suficiente. Ya se ha dicho, también, que la contratación de esas personas en el extranjero sufre de fallas administrativas y legales en nuestro país. También se ha señalado que no tiene lógica histórica ni política que el Estado boliviano deposite su condición soberana, su fe y su prestigio democrático en manos de unos privados que carecen de credenciales en la comunidad internacional para tanto honor y privilegio. Y finalmente, ya se dijo que el tal informe es un servicio pagado, y que, por eso, puede haber generado el producto y el contenido que fue solicitado por el contratante o el consumidor.

En lugar de entrar en detalle en cada una de estas críticas que se han hecho contra el informe presentado por la Fiscalía, sencillamente me permito recordar que en 2019 el Estado boliviano –y en particular el entonces presidente Evo Morales– encargó un informe a la instancia que corresponde a la dignidad de un Estado y a la soberanía de un pueblo: lo encargó a la OEA, que es parte del Sistema de la Naciones Unidas. Y ese informe –de alto nivel, dada su fuente– dijo que había habido manipulación de los resultados de las elecciones de 2019.

Pero, además, a la luz de los estudios que conoce el propio gobierno, una gran mayoría de los bolivianos ya ha sentenciado algo al respecto: en estos estudios, más del 60% de los bolivianos dice y reconoce que en la elección presidencial del año 2019 hubo fraude en Bolivia.

Ante esa realidad, la insistencia gubernamental –en este caso metiendo en el baile a esos pobres señores de España– para sostener la polarización sobre “fraude o golpe”, solo contribuye a crear más tensión y angustia a los bolivianos. Como si la pandemia y la crisis económica no fueran suficiente sufrimiento y preocupación para la gente.

Por eso, pienso que el debate sobre el fraude y la narrativa sobre el “golpe” que impulsa el gobierno forman una cortina de humo para esconder su falta de norte y de capacidad en la misión de ofrecer respuestas eficientes a los verdaderos problemas de la gente. Estos problemas son dos. La crisis económica y el virus.

Los líos políticos que impulsan las elites gobernantes, como el debate mencionado, son líos que el pueblo ya ha superado. Y es una falta de respeto grave el que un gobierno no atienda la agenda de la gente por ocuparse de la agenda de las élites. O, como diría el 52, de la “rosca”. 

Lo que espera la gente, lo que esperan los bolivianos de Santa Cruz o de El Alto, de Tarija o de Pando, es que el gobierno deje de lado la politiquería; deje de lado la persecución; deje de lado el pretexto del “golpe” y se dedique, con seriedad y sin espectáculo, a crear empleo y a vacunar de modo correcto.

Es hora de que todos los bolivianos dejemos de lado las diferencias y trabajemos por la prosperidad y la salud que el pueblo boliviano merece.

Samuel Doria Medina es Empresario, político y generador de emprendimientos.

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