Mirna Luisa Quezada Siles

Riesgoso retorno a clases semi presenciales y presenciales

viernes, 20 de agosto de 2021 · 05:09

Si bien el encierro para frenar la pandemia tiene dramáticas consecuencias en niños y adolescentes que sufren trastornos emocionales, de ansiedad y aprendizaje al verse prohibidos de compartir con amigos en centros educativos, reuniones particulares, fiestas y otra serie de eventos; es innegable que el retorno a clases semi presenciales o presenciales este año en Bolivia, representaría un grave error que puede costar muy caro en materia económica, de salud y -lo peor- en vidas humanas.

Es cierto que el aislamiento trajo consigo problemas de comportamiento; retraso en la asimilación de nuevos conocimientos;  crisis en la forma de alimentación y -en muchos casos- excesivo consumo masivo de medios de comunicación y juegos tecnológicos; pero pensar en volver a pisar las aulas, achacándole la culpa a estas dificultades y a la educación a distancia, se constituiría en un retroceso en los campos académicos y de salubridad.

La llegada de la nueva cepa (delta) del coronavirus a territorio nacional debe hacer pensar a las autoridades de educación en ampliar y mejorar la enseñanza virtual y a los responsables de salud en corregir y luego optimizar la inmunización completa de los adultos, para posteriormente vacunar a menores de edad.

Según información de la CNN en otros países del mundo, como Estados Unidos, los padres de familia están ansiosos para que las vacunas se amplíen a quienes tienen menos de 12 años por el número de niños y adolescentes que están contrayendo el virus. De lo que se trata ahora es de ganar la carrera contra las variantes.

Hasta que se logre la cobertura de gran parte de la población adolescente, joven y adulta boliviana y mientras las vacunas para niños sean aprobadas en la comunidad científica internacional y también se envíen al país (toda la información que llega, hace suponer que sería recién el 2022); correspondería que las autoridades en salud recomienden el mantenimiento de las clases  virtuales y los mandos del sector de educación mejoren la calidad de esta modalidad.

En las capitales de departamento se pueden advertir buenos y regulares resultados en relación a las áreas periféricas y rurales de Bolivia. La brecha tecnológica se ha profundizado de tal manera que el impacto académico es desfavorable para la mayoría de los estudiantes que apenas logran avanzar en los contenidos. En ese sentido se tiene que trabajar, mejorando la educación virtual y no propiciando el retorno a las aulas.

Hasta que el gobierno pueda garantizar a la población que el regreso a clases presenciales no implique que los establecimientos escolares se vuelvan centros de contagio masivos a través del cumplimiento de unos protocolos de bioseguridad y la inmunización del estudiantado, correspondería concentrar los esfuerzos en otros aspectos como dar funcionamiento al costoso satélite Túpac Katari y la empresa Quipus.

El satélite Túpac Katari (adquirido años atrás justamente para educar a distancia salvando los espacios y la geografía boliviana) tendría que proporcionar, justo en estos momentos, servicios de Internet gratuitos y la empresa Quipus formada para la  elaboración de dispositivos educativos portátiles (computadoras y celulares) debería fabricar masivamente productos que lleguen a todos los rincones del país.

No se debe olvidar que el retorno a clases semi presenciales y presenciales incluye la revisión y cuidados que van desde el transporte hasta las actividades escolares. Los padres de familia que no ven la hora cuando se reabran las escuelas, también deben ser sujetos de campañas masivas informativas que señalen que el camino no es sencillo, supone varios aspectos como una previa capacitación en el personal de cada establecimiento educativo.

Adicionalmente, deben existir condiciones materiales y emocionales que garanticen seguridad y salud en alumnos, profesores y personal administrativo con procedimientos para la detección temprana de la enfermedad así como medidas de acción inmediata  y respuestas rápidas, en cualquier tipo de contexto.

Se debe tomar en cuenta que todos los centros educativos deben tener aulas con zonas demarcadas; recreos diferenciados en lugares que eviten aglomeraciones; suspensión de kioscos y cafeterías (al menos en una primera etapa); uso obligatorio de barbijo; toma obligatoria de temperatura al ingresos a la escuela; ingresos y salidas con horarios diferenciados por niveles; contar con pediluvios, termómetros automáticos y dispositivos dispensadores de alcohol en gel.

También se tiene que pensar en normas que eviten compartir materiales dentro el aula; actividades deportivas que no impliquen contacto; tener constantemente desinfectados los baños. Todo eso sin olvidar que si  un maestro o alumno es detectado con el virus, significará ingresar a todos los integrantes del curso y sus familias en cuarentena de 20 días, sin volver hasta que todos tengan pruebas negativas.

Teniendo en cuenta lo expuesto, no es cuestión de decidir el retorno a clases de forma improvisada.  Queda mucho por estudiar y planear. La logística será complicada y -mientras tanto- lo mejor será esperar y reparar otros aspectos que mejoren la educación virtual.

A los padres de familia mucha paciencia; a los profesores ni demasiada exigencia y menos negligencia; al gobierno, concentrar sus esfuerzos en salud y educación.

Mirna Luisa Quezada Siles es periodista

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