Sonia Montaño Virreira

A cara descubierta

domingo, 29 de agosto de 2021 · 05:11

“se entenderá por “tortura” todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario”. (Convención contra la tortura)

El largo epígrafe que encabeza este texto describe una práctica común en nuestro  país,  acostumbrado al maltrato y la violencia, en la vida cotidiana y especialmente en el ámbito judicial. Lo que está sucediendo con la expresidenta Añez cabe en dicha definición mientras  siguen impunes las historias de quienes hemos vivido torturas, algunas derivadas en muertes y desapariciones forzadas, como las que ocurrieron durante las dictaduras militares; otras que  terminaron  en confesiones y “confesiones” a las que parecemos tristemente acostumbrados. La “letra entra con sangre”, dicen quienes escriben la letra de condena a sus adversarios. El fiscal Lanchipa, digno sucesor de otros célebres malvados como  el fiscal Soza, acaba de lanzar una acusación de “genocidio” contra Añez, lo que significaría que ella actuó con el propósito de eliminar un grupo social, étnico o religioso. El ministro de Justicia, que hasta hace poco quería pasar a la historia como defensor de derechos humanos, ha dicho que Lanchipa está haciendo bien las cosas  al culpar a la Sra. Añez de genocidio; el expresidente Morales tendría que poner las barbas en remojo, así como todos sus colaboradores, si tal tipificación fuera correcta. Pero al parecer es parte de los métodos de tortura con que quieren amedrentar. Con ese argumento Morales  podría ser acusado de querer liquidar a los pueblos indígenas de tierras bajas, a los discapacitados y a las mujeres que no encuentran justicia luego de  tanto feminicidio impune, para no mencionar las incontables violaciones de derechos humanos durante su gobierno, incluida la tortura permanente que sufren las personas privadas de libertad. A propósito, repugna ver cómo las reclusas de Miraflores salieron a hablar de los “privilegios” de la expresidenta; obligadas  sabe Dios por qué amenazas, intimidación y coacciones. Duele ver a algunos familiares de víctimas de Senkata exigir “justicia y no venganza” mientras agreden a defensoras de derechos humanos, como Amparo Carvajal, y aterrorizan  a la detenida. También llama la atención la opinión de gente bienpensante, acostumbrada a aceptar como buena la condena social y mediática, recordar blanqueando los ojos que no hay que “victimizar” a la expresidenta, pues en su fuero interno ya la han condenado. Ahora se acuerdan con lágrimas de cocodrilo de los presos sin sentencia, de los niños de la calle, de los detenidos inocentes, de las víctimas de loteadores, de estafadores, y de la gran cantidad de personas  que sufren la tortura de nuestra justicia; repugna ver al ministro de Gobierno decir que  el intento de suicidio solo deja rasguños. Esas almas tienen cicatrices indoloras y son un peligro para la sociedad. Seguro que han aprendido a mentir, fingir y disimular desde pequeños, desarrollando cualidades que los hacen dignos de ocupar el papel de torturadores.

Mientras durante las dictaduras, la tortura ocurría en la oscuridad de las improvisadas cárceles, en las ambulancias o en las casas de seguridad, las torturas de hoy se hacen a la luz del día, en conferencias de prensa y con la multiplicación del maltrato por las redes sociales. Ellos deciden dónde poner el foco. Así se entiende que los 11 tomos de la llamada comisión de la verdad no sean conocidos ni se haya  enjuiciado a “tiras “ y militares del pasado. Callan frente a los crímenes de las dictaduras y se pelean en salir en la foto pisoteando los derechos de sus víctimas.

 

Sonia Montaño Virreira es socióloga feminista.

 

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