Alejandra Daniela Flores Jiménez

El precio de Instagram

viernes, 10 de septiembre de 2021 · 05:08

La pandemia nos dejará muchos recuerdos y cambios de cara a esta nueva realidad. Con el fin de encontrar formas nuevas de tener contacto durante los meses de encierro, comenzamos a usar con mayor frecuencia nuestras redes sociales.

Instagram es una de las plataformas más populares en Bolivia y entre 2019 y 2020 los usuarios de esta red social aumentaron de 400.000 subscriptores a mas de 1.500.0000; es la segunda red social más usada en nuestro país y se encuentra en pleno crecimiento.

Nos hemos convertido en asiduos productores/consumidores de Tiktoks, vengadores en Call of Dutty o vimos las recetas de The Clean Tangerine. En promedio una persona llega a pasar 140 minutos al día en redes sociales. No vamos a negarlo, han sido fuente de entretenimiento e interacción.  Por más de que sus ventajas sean incontables en materia relacional, de entretenimiento o hasta educacional, existen algunos aspectos que tenemos que tomar en cuenta al zambullirnos de plano en la era digital.

El tipo y la cantidad de información que proporcionamos a esta maquinita más conocida como el algoritmo hace que todo este ecosistema funcione y nos encasilla para proporcionar la “publicidad” adecuada. ¿Se ha dado el tiempo para leer la política de datos que aceptan al crear una cuenta? En un par de líneas no solo recopilan tu ubicación, el tiempo que llevas leyendo una publicación, los productos que usas, pero también si “envías mensajes a otras personas o te comunicas con ellas” o el modelo de celular que usas, su sistema operativo y mucho más.

“Cuánto cuestas, cuánto vales… amor mío…” ¿Nos hemos preguntado eso? ¿Cual es el precio de nuestra información? O si la estamos dando de forma gratuita sin ser conscientes de ello. Es necesario tener en cuenta que la sociedad actual nos ha acostumbrado al modo “acelerado”, recibimos altas dosis de información en microcápsulas de forma continua ya sea de alta o baja importancia. Si al expresidente le gustan los girasoles o no, usted ya será el juez de cuán importante es la noticia para haber tenido tal alcance.

Sin embargo, nuestro cerebro actúa de forma diferente. A éste sólo le importa el hecho de recibir una notificación del celular. Este sonido o vibración tiene un efecto inmediato, es la señal para la liberación de dopamina, una de las hormonas de la felicidad. Es real decir que las notificaciones, los mensajes instantáneos, los likes y el aumento de seguidores tienen un efecto similar al de las sustancias adictivas, las apuestas o el azúcar. Nuestro cerebro no juzga la importancia de la notificación y la información que le viene adjunta, sólo reconoce el patrón. Esa es una de las causas por las cuales es tan fácil ceder nuestra información.

Es por eso que, por muy dulce que sea nuestra participación en redes sociales, y por mucho que nos aporte y enseñe a llevar un dispensador automático de dopamina en el bolsillo, es importante tener en cuenta que la moderación y la consciencia deben primar en este tema.

Alejandra Daniela Flores Jiménez es Economista – Universidad Católica de Lille (Francia)

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