Marco Centellas Castro

Afganistán, EEUU, el Imperio Británico y la ex URSS

jueves, 2 de septiembre de 2021 · 05:09

La historia de Afganistán es digna de un guion cinematográfico. No olvidemos que esta región fue ocupada en varias ocasiones y por distintas circunstancias, siendo las potencias invasoras -cada una a su tiempo-, prácticamente forzadas a retirarse de territorio afgano, ante la resistencia de un pueblo indómito y hostil.

De acuerdo a un interesante reportaje de la BBC de Londres, el primer interventor fue el poderoso Imperio Británico en el siglo XIX. Debemos señalar que, en esa época, Afganistán fue el escenario principal de un enfrentamiento entre ingleses y rusos por controlar Asia Central; sin embargo, en 1919 los británicos tuvieron que abandonar Afganistán y no sólo eso, sino que además otorgaron independencia al territorio, después de estallar una guerra iniciada por un emir afgano. Primer saldo: Después de esta invasión y para la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido deja de ser primera potencia mundial.

Posteriormente, la Unión Soviética en 1979 invade el país, con la intención de mantener en el poder a un régimen socialista débil, impuesto mediante golpe en 1978; la agresión en su tiempo, tuvo rechazo generalizado en casi todo el mundo, lo que provocó crisis social y matanza por doquier de afganos indefensos.  Los soviéticos, en plena guerra fría, tuvieron que soportar su propio Vietnam y tardaron 10 años en darse cuenta de que no derrotarían a Afganistán.

Varios grupos extremistas, a través de la guerra de guerrillas se opusieron a los soviéticos, con dinero y armas proporcionados por EE.UU., Pakistán, China, Irán y Arabia Saudita. Para 1988, Mijaíl Gorbachov se dio cuenta de que no podía continuar con la intervención mientras intentaba salvar a la decadente URSS y decidió retirar sus tropas, pero para ese entonces Afganistán estaba en ruinas y se contaba con un millón y medio de muertos. Segundo saldo: En 1991, colapsa el imperio socialista de la URSS y surge Rusia como Estado capitalista, pero contestatario a EE.UU.

En octubre de 2001, EE.UU. interviene Afganistán para derrocar a los talibanes, a quienes acusaban de proteger a Osama Bin Laden (al Qaeda), vinculado a los ataques del 11 de septiembre. La invasión se consolidó y el número de tropas estadounidenses creció a medida que se destinaron miles de millones de dólares para combatir la insurgencia talibán. En su máximo nivel, EE.UU. alcanzó a contar con 110 mil efectivos en 2011.

20 años después y en medio de gran polémica, el presidente Joe Biden decide retirar las tropas de EE.UU., con saldo poco favorable y dejando Afganistán en plena anarquía, sin una autoridad legal y legítimamente establecida. El resultado es que ante el caos, se precipitó la tribulación, pues este pasado jueves 26 de agosto, se reportó la muerte de más de 95 personas (13 soldados estadounidenses fallecidos) y cerca de 150 heridos en un atentado suicida del grupo yihadista Estado Islámico, en el aeropuerto de Kabul.

Ante el hecho, la respuesta de Biden fue pronta y amenazó nervioso con represalia militar inmediata: ”No lo olvidaremos, no lo perdonaremos, los perseguiremos y haremos que paguen por esto”, decía en la oportunidad.

Sin duda que, ante estos acontecimientos, la opinión pública internacional presencia un preocupante síntoma de debilidad de EE.UU., que afectará irremediablemente el equilibrio de poder en el planeta, que es responsabilidad compartida con China, Rusia, la Unión Europea y hasta con Irán y Corea del Norte.

Hasta el momento, no se conoce cuál será el desenlace de estos eventos; sin embargo, en base a la historia y como sucedió con británicos y soviéticos a su debido tiempo, no sea que los EE.UU. como imperio reduzca su influencia, luego de esta aparatosa retirada de Afganistán. Lo que sí es cierto, es que es la aventura afgana le ha costado sacrificio extremo a los últimos tres imperios que se atrevieron a internarse en Kabul. 

Marco Centellas Castro es profesor emérito de la Facultad de Derecho de la UMSA.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

7
6

Otras Noticias