Jorge Patiño Sarcinelli

El futuro será inclusivo

jueves, 2 de septiembre de 2021 · 05:10

Espero que mi queride lectore sea de les que cree que el lenguaje inclusivo es cosa muy seria que amerita nuestra atención desprejuiciada. Este texto no pretende hacer de tal lenguaje objeto de mofa, sino de probar, entre un argumento y otro, hasta dónde podría llevarnos una tendencia que es irreversible; nos guste o no.

Cuando mi ignorancia no lo impide, obedezco la gramática, pero hay mucho mérito en el reclamo de que el castellano tiene un sesgo masculino que debe ser corregido en pos de un lenguaje más inclusivo. Es decir, la cuestión nos enfrenta a un dilema: ignoramos ese reclamo y mantenemos la vieja gramática con su sesgo masculino o lo reconocemos como legítimo y hacemos el esfuerzo de adaptar el lenguaje, quizás con un costo estético transitorio. “La gramática es lo inestable” dice Azorín, y la inestabilidad es la propensión al cambio. No debemos evitarlo solo porque el oído y una vieja regla nos desinclinan.

Si nos desprendemos de prejuicios, la respuesta no es obvia y, si el debate entre estas dos alternativas ha de ser honesto, por respeto a la posición de gentes que no tienen nada de tontes, debemos encararlo sin posiciones tomadas a priori; es decir, estando abiertes a aceptar las conclusiones a las que nos lleve la lógica y no quedándonos anclades a prejuicios.

La Real Academia de la Lengua se ha pronunciado una y otra vez al respecto, rechazando todo intento de neutralizar nuestro idioma. Perdonen les reales académices, pero no les reconozco opinión definitoria en esa materia. Una entidad que define seducir como “Persuadir a alguien con argucias para algo frecuentemente malo” ya ha declarado su sesgo, y cuando complementa con la acepción “Atraer físicamente a alguien para obtener de él una relación sexual” la termina de embarrar.

Vea le lectore que el “él”, masculinamente inclusivo, en esta segunda acepción le da a la definición un sentido que choca con el ejercicio usual del verbo. Debió decir algo como “Conquistar el amor o la voluntad de alguien para obtener satisfacción física o emocional”. ¿Es necesario recordar que la seducción va más allá del sexo y el sexo está más acá del mal?

Ya que estamos en eso, llamo la atención sobre las siguientes definiciones de su diccionario: “bello sexo: sexo débil”; “sexo débil: conjunto de las mujeres”; “sexo feo: sexo fuerte”; “sexo fuerte: conjunto de los varones”. Estas son acepciones usuales que ponen en evidencia el sesgo del castellano que recoge la RAE. Una sociedad inclusiva e igualitaria demanda un uso del lenguaje que rechace dislates como estos, que heredamos de siglos pasados y no son parte de lo que queremos preservar.

Debemos ignorar la posición de les académices cuando se discute la relevancia del lenguaje en hacer que la sociedad sea más inclusiva, primero porque sus definiciones delatan sesgos y porque es natural que elles sean parciales. Su función es normar y defender el lenguaje, no promover la inclusión, y el argumento que esgrimen es muy débil: la defensa del status quo porque está consagrado en una norma.

No debemos perder de vista que el lenguaje debe servir a la sociedad; no la sociedad adorar el lenguaje como una imagen de altar. No hay que convencer a un grupo de académices de que el lenguaje juega un papel en la preservación de estructuras sociales y que podemos contribuir a cambiarlas a través de la gramática. Primero debemos convencernos de eso todes nosotres, y elles seguirán, como han seguido siempre el norte que dicta la calle.

Si mi lectore es más vieje que el siglo, las “es” de este mi texto le habrán parecido disonantes, pero una sociedad española donde se oye al más culto decir “ese agua” y “la voy a escribir una carta”, y una sociedad boliviana donde los discursos comienzan con infinitivo, se dice “hubieron casos” y el dequeísmo es hierba mala, no tienen por qué espantarse por un mero cambio de vocal que disuena menos que esos vicios y al que sugiero que se vayan acostumbrando, pues el futuro será inclusivo, con e y por todes.

Jorge Patiño Sarcinelli es  matemático y escritor.

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