Miguel Angel Marañón Urquidi

Analistas zombis

jueves, 9 de septiembre de 2021 · 05:09

Cuenta la película que los zombis son aquellos humanos que fallecieron, pero que son reanimados y para poder seguir en su actividad buscan humanos vivos a los cuales convertirlos en muertos vivientes, pero sobre todo buscan sacarles el cerebro.

Algo muy parecido buscan algunos “analistas” económicos, ya que éstos dejaron de existir cuando se aplicó el nuevo modelo económico, que básicamente contradice todas las recomendaciones de los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial y Cepal. Estos zombis económicos ya no tienen la razón de su vida, ya que la mayoría de sus conocimientos teóricos no reflejan la realidad económica del país, pero siguen buscando seres humanos para convertirlos y convencerlos en lo que ellos son: “analistas que solo ven crisis”.

Días atrás un “investigador en desarrollo productivo” expresó que a la población no le importa si el PIB creció en x%, si la inflación llegó a y%, consideró a estos datos un lenguaje esotérico que sólo los que entienden de economía comprenden; nos indica que en los últimos 20 años creció el PIB pero el bienestar no mejoró, esta percepción personal del analista puede ser fácilmente refutada con la percepción individual de otro profesional y llegaríamos a un círculo vicioso donde muchos verían crisis y muchos otros prosperidad.

Es evidente la gente de a pie no sabe cuánto creció el PIB, pero sí sabe que sus ingresos mejoraron, no sabe a cuánto llegó la inflación, pero sí sabe que con los   100 bolivianos del año 2020 compra casi la misma cantidad de productos que con los 100 bolivianos de la actualidad, pero lo más importante es que los datos que desprecia el investigador en desarrollo productivo sirven a las autoridades y profesionales que están encargados de manejar la política económica, ya que a través de estos datos surgen las evaluaciones del comportamiento tanto económico como social y no como ocurría antes del 2005, cuando se aplicaba políticas económicas sin interesarles los resultados, sólo respaldaban sus arengas como la de exportar o morir.

La economía, al ser una ciencia social, está sujeta a varias percepciones (todas respetables), ahí tenemos que para algunos profesionales la cantidad de restaurantes que se abren puede ser fruto de la falta de trabajo debido a la crisis económica y para otros es el reflejo del crecimiento económico en el cual las iniciativas personales o familiares van a generar ganancias. Y así podemos poner miles de ejemplos, sin embargo, los datos estadísticos son pautas para seguir, mejorar o cambiar la política económica.

En este aspecto, si bien la ciudadanía no está al tanto de los números estadísticos, es evidente que, al ser sujeto económico racional, realiza sus propias comparaciones y mediciones, las que se reflejan, por ejemplo, en la votación de las últimas elecciones, donde estoy seguro que la ciudadanía comparó cómo estaba su economía antes de la asonada de octubre 2019 y cómo se fue deteriorando en el transcurso de 11 meses que duró el régimen de Añez. Se quiera o no, el bienestar económico se refleja en la votación.

Miguel Ángel Marañón Urquidi  es licenciado en Economía.

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