Mirna Luisa Quezada Siles

Mascarillas y otros plásticos: gran daño al medio ambiente

martes, 18 de enero de 2022 · 05:07

La pandemia del Covid-19 hizo dar cuenta a gran parte de la población mundial que la vida es efímera y que la salud es lo primero que se debe cuidar. En este sentido, la humanidad se ocupó de atender sus propias necesidades y no puso los cinco sentidos en algo también muy importante: la defensa del planeta.

La comunidad científica corrió contra el reloj para fabricar diferentes tipos de vacunas con el fin de enfrentar al temible virus que desencadenó una especie de tercera guerra mundial; sin embargo, se olvidó alertar severamente sobre la urgencia de planificar y realizar proyectos para el tratamiento de residuos sólidos contaminantes en la pandemia: máscaras, barbijos, guantes y otros.

Bolivia no escapa de esta realidad, pero -al parecer- las autoridades nacionales y locales están más preocupadas en adoptar medidas improvisadas y otros asuntos políticos, en lugar de elaborar planes estratégicos de contingencia que ayuden a retener el incremento de una cuarta ola que llegó con toda su fuerza y ocuparse adecuada, así como oportunamente, de esa basura tóxica para el medio ambiente.

Se advierte claramente que muchas personas son reacias a utilizar el denominado barbijo en los espacios públicos, poniendo en riesgo a quienes los rodean. Adicionalmente, se ve un mal uso de estos porque se los coloca con la nariz o el mentón destapados; se los reutiliza tantas veces que ya ni resultan ventajosos o se los coloca y saca sin tener las manos limpias.

No sólo eso es preocupante, la disposición final de este material contaminante también deja mucho que desear porque se lo ve botado cerca a los contenedores de basura, en plazas, calles y aceras de pueblos y ciudades o mezclados con otros desechos comunes.

Reportes especializados dan cuenta que a nivel mundial se utilizan 3 millones de mascarillas faciales por minuto y que se desechan 3.400 millones de estos protectores faciales al día. “Todas pueden llamarse desechables, porque son lo suficientemente baratas como para usarlas una vez y luego desecharlas. Pero aquí está el problema: en realidad, no desaparecen”, afirma Laura Parker en su nota ¿Cómo evitar que las mascarillas desechadas contaminen el planeta? publicada en el National Geographic.

Las mascarillas, barbijos y otros artículos de protección personal, están hechos de múltiples fibras plásticas, principalmente de polipropileno, que permanecerán en el medio ambiente durante décadas o siglos, fragmentándose en microplásticos o nanoplásticos muy dañinos.

A este panorama se añade que, en Bolivia, como en otros países del mundo, la pandemia ha aumentado el uso de envases desechables, ya que los consumidores compran -por ejemplo- comida para llevar y se suspendieron las prohibiciones de plásticos de un solo uso por temor a que los reutilizables propaguen el virus. A esto se añade que no hay ideas -excepto alguna en países vecinos para rellenar de barbijos los ecoladrillos- para el reciclaje de mascarillas.

Entre las posibles consecuencias se encuentran los riesgos para la salud pública derivados de las mascarillas usadas infectadas, la quema al aire libre o la incineración incontrolada de estas, advierten muchos analistas. Por eso urge que se consideren prioritarias aquellas políticas de gestión de residuos para evitar mayores perjuicios con toxinas en el medio ambiente y la transmisión de otro tipo de enfermedades.

La población requiere información clara sobre el uso y eliminación de mascarillas y otro material de protección personal; pero no sólo eso, apremian también acciones concretas para la separación adecuada de los desechos orgánicos e inorgánicos y planificar estrategias de separación y reciclado de los tan temidos plásticos.

El hecho de arrojar envases plásticos al contenedor apropiado, no basta, los gobiernos locales en coordinación con los ministerios de Salud y de Medio Ambiente y Agua, tendrían que desarrollar tareas contundentes para librar o -al menos- paliar este daño ecológico.

Garantizar la exigencia del uso de barbijos en toda la población es una tarea que debe ir acompañada de campañas de educación para limitar su liberación en el medio ambiente; concienciar sobre el uso adecuado de todo tipo de material plástico y mostrar qué tipo de barbijos son recomendables ante las nuevas variantes del Covid-19. La dotación de forma gratuita de este material de protección personal, a sectores más expuestos y de menores recursos, también sería una buena idea.

Es prioridad la salud de las personas; pero no se puede soslayar la salud del medio ambiente. Se necesita un compromiso gubernamental serio de protección integral para los bolivianos.

 

Mirna Luisa Quezada Siles es periodista

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