Carlos Echazú Cortez

Educación: orientadora del futuro o instrumento ciego del mercado

domingo, 2 de enero de 2022 · 05:09

Con el título “retos de la educación del futuro”, Carlos Toranzo ha escrito un artículo en el que se plantea los retos que trae consigo la revolución tecnológica. Se plantea que, en un tiempo de transformación digital, se transforma todo, incluso algunos tipos de trabajo. Entonces, la pregunta es ¿cómo debe responder la educación a estas nuevas circunstancias?, siendo que algunas profesiones y/u oficios dejan de tener sentido y desaparecen, a la vez que nuevas emergen, ¿cómo debería la educación adecuarse a estas nuevas circunstancias para responder a los nuevos requerimientos del mercado?

La pregunta es, sin dudas, importante, porque, entre otras cosas, pone en la discusión la pertinencia de continuar formando profesiones que, posiblemente, desaparecerán en el futuro. Sin embargo, algo que, al parecer, Toranzo no ha advertido es una pregunta básica en la problemática e implica la reflexión en torno a si ¿la educación debe convertirse en un reflejo ciego de los requerimientos del mercado? Si bien no responde a esta pregunta (no podía responderla, dado que tampoco se la formula) por todo lo que dice y plantea pareciera ser que piensa que “obviamente, la educación debe ser un servidor acrítico de lo que el mercado pide y nada más”. Pues bien, los que piensan como él deberán saber que existimos quienes consideramos que la educación debería pretender orientar el desarrollo de la sociedad y evitar convertirse en un instrumento ciego del mercado. Sin embargo, más allá de este posicionamiento, es importante advertir que las definiciones educativas deben equilibrarse entre los requerimientos de nuevas realidades y la necesidad de la educación de convertirse en orientadora del futuro de la humanidad. Lo contrario nos lleva indefectiblemente a la destrucción del planeta. ¿Comprenderá Toranzo que el impulso del mercado ha llevado a la madre tierra al borde de su destrucción?

“Madre tierra”, dije. ¡Terrible “desliz ideológico”, el mío! Esto nos lleva a tratar el codazo que, como al pasar, Toranzo lanza a la política educativa del gobierno del proceso de cambio. Entonces dice: “¿La educación, los procesos educativos, las currículas toman en cuenta esta revolución tecnológica? Si la respuesta se remite a Bolivia, con certeza podemos afirmar que esa preocupación es aún inexistente en la administración del Estado, ésta navega todavía en las aguas ideológicas de una reforma educativa que no impulsa al país hacia adelante”.

El problema que tienen los críticos de la política educativa de la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez es que pretenden descalificarla solamente con darle un epíteto. “Es muy ideologizada”, dicen y con eso creen que la han destrozado. No comprenden, o pretenden que no comprenden, que todos los postulados en educación, así como en todas las áreas de las ciencias humanísticas y sociales, tienen su raíz en planteamientos ideológicos. Pareciera que no quieren comprender, porque jamás calificaron de “ideologizada” a esa educación en la que adoctrinaban a nuestros niños en una religión determinada. Así pues, ahora ponemos al descubierto que el planteamiento formulado por el articulista se reduce a una disyuntiva que, de uno u otro modo (vale decir, adoptemos una u otra posición) nos lleva a posiciones político ideológicas. Más aún, su posición es altamente ideologizada pues, en resumen, pretende que la educación sea un vil instrumento del mercado, en su lógica perversa de servir a la incesante acumulación de capital. Es difícil concebir mayor expresión del neoliberalismo.

Por esta razón, las críticas de los neoliberales a la política educativa  en realidad se reducen a evitar el debate. Desde nuestras posiciones planteamos una educación descolonizada. Ellos responden que es muy ideologizada, sin advertir que toda educación, (así también  la Reforma Educativa del gonismo, para poner un ejemplo) se funda en planteamientos gnoseológicos y pedagógicos que, a su vez, responden a sustentos ideológicos.

 

Carlos Echazú es servidor público del Ministerio de Educación

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