Williams Herrera Áñez

El MAS dividido

lunes, 24 de enero de 2022 · 05:09

El Día del Estado Plurinacional encontró al Movimiento Al Socialismo dividido entre los bloques comandados por el expresidente Evo Morales, el del presidente Luis Arce y el del actual vicepresidente David Choquehuanca. Las pugnas internas no solo buscaban cuotas en el gabinete de Luis Arce, sino también el control del poder político en sus diferentes ramificaciones. Es cierto que Luis Arce ganó las elecciones generales con el 55%, pero el líder del instrumento político es Evo Morales, de modo que hay (y habrá) una relación muy tensa entre los elegidos y quién permitió que sean elegidos. A los serios problemas internos del MAS (que existen hasta en los mejores matrimonios), el oficialismo cada vez se queda con muy poco discurso o narrativa política. Los giros narrativos sobre la idea de la democracia boliviana proporcionan a los ciudadanos cierta certeza sobre el mundo político, pero también muestran líneas de fractura, antagonismos, limitaciones y ambivalencias que suelen ser normales como parte de una cierta dinámica democrática.

El proceso de cambio actual es, en gran medida, una transformación del lenguaje político, un giro discursivo que liquidó el relato de la democracia pactada y cuyos principales argumentos eran la gobernabilidad, la modernización del Estado y la distribución territorial del poder político. Y como sostiene Komadina Rimassa, esta narrativa fue sustituida por otro plexo semántico, cuyas “palabras mágicas” son harto conocidas: democracia intercultural, plurinacionalidad, descolonización y gobierno de los movimientos sociales (Narrativas de la democracia boliviana en el siglo XXI).

La original construcción discursiva del MAS fue potente y eficaz para el ascenso al poder y consolidación de su hegemonía política, pero comenzó a debilitarse en cuanto Evo Morales fue presidente. Aunque el ejercicio del gobierno siempre produce un desgaste natural, la erosión de esa hegemonía se hizo sentir en dos momentos concretos: i) durante el conflicto del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (TIPNIS), en 2011, que puso en evidencia la contradicción entre la retórica indigenista/ambientalista y las políticas públicas realmente existentes (desarrollistas, antiindígenas y extractivistas; ii) y cuando el MAS optó por la estrategia de la reelección indefinida de Evo Morales, y el desconocimiento del referéndum del 21 de febrero de 2016, que terminaron precipitando su renuncia y huida en noviembre de 2019.

El aniversario del Estado Plurinacional encuentra, por tanto, envejecido el discurso del proceso de cambio. Pero ¿se trata de un fin de ciclo? Lo menos que puede decirse es que el MAS está empezando a vaciarse de contenido y sus dirigentes parecen conscientes por eso Evo Morales propone una reforma constitucional con miras a recuperar la iniciativa política. ¿Qué valor tienen actualmente los términos “descolonización”, “democracia intercultural” o “Vivir Bien”? Estas palabras fueron objeto de sobreinterpretaciones, desplazamientos de sentido, mutaciones y falsificaciones; en realidad perdieron su credibilidad y, por ende, su capacidad de interpelación.

El 21-F, la sentencia constitucional 84/2017, los gravísimos casos de corrupción, la narrativa del golpe, los abusos del poder como la detención de Jeanine Añez, entre otros, minaron seriamente la hegemonía discursiva del MAS porque perforaron la vigencia real de la Constitución que es uno de los valores más relevantes del pueblo boliviano. El desconocimiento del referéndum y buscar eternizarse en el poder, vulneraron también el principio de la soberanía como fuente del poder democrático.

El agotamiento discursivo del MAS igual tiene que ver con la instrumentalización del sistema judicial, y la necesidad de una reforma urgente, que depende de la voluntad política para llevarse a cabo. El Órgano Judicial está para combatir los abusos del poder político o de los particulares; sin embargo, hay casos donde se hace y se ha hecho exactamente lo contrario: la justicia ha sido el instrumento para abusar del poder en el gobierno del MAS.

En el actual escenario político existen dos narrativas sobre la democracia: la primera está centrada en buscar la reproducción del poder político del MAS a cualquier precio (que incluye una virtual candidatura de Evo Morales); la otra busca la defensa del Estado Constitucional de Derecho y de sus instituciones judiciales y electorales imparciales que garanticen los principios y valores democráticos.

 

Williams Herrera Áñez es jurista y autor de varios libros

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Otras Noticias