Windsor Hernani Limarino

Bolivia - Chile: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

jueves, 6 de enero de 2022 · 05:10

La semana pasada el presidente Luis Arce Catacora y el presidente electo de Chile Gabriel Boric  tuvieron una conversación telefónica y hicieron pública su voluntad coincidente de fortalecer las relaciones entre ambos países. Este acercamiento y declaración de buena voluntad, no debiera ser tomado ni de manera optimista, ni pesimista. Fue solo una conversación de naturaleza protocolar, que concluyó con anuncios en términos típicamente diplomáticos.

Sin embargo y tomando en consideración el cambio de Gobierno en Chile,  es necesario que Bolivia evalúe de dónde venimos, para luego proyectar a  dónde vamos.

Históricamente el eje del relacionamiento  bilateral está marcado  por la irrenunciable reivindicación marítima boliviana, con breves períodos cooperativos y largos tiempos de conflicto.

El juicio iniciado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el 2013, abrió un período  inamistoso, ya que la demanda vino aparejada de fuertes declaraciones que  enfrentaron mediáticamente a autoridades de ambos países. Se evitaron los encuentros presidenciales o de cancilleres; y se suspendieron los encuentros formales del: Mecanismo de Consulta y Concertación Política, del Comité de Fronteras y de la Comisión Administradora del Acuerdo Comercial.

La detención y juzgamiento de militares bolivianos  por parte de autoridades chilenas, y su posterior condecoración, profundizaron la animosidad.

El 2018, la CIJ desestimó la petición boliviana. Los  jueces declararon que no existe obligación jurídica de negociar, poniendo fin al litigio y ocasionaron que ambos países tengan que reevaluar su política bilateral.

Así fue hecho por Chile, ya que su  Ministerio de Relaciones Exteriores  elaboró  un documento para un nuevo relacionamiento bilateral, que fue puesto en consulta de  expresidentes y excancilleres; y que seguro servirá de base en las próximas decisiones que el nuevo presidente Boric deba adoptar.

El contenido del texto no fue revelado, pero es lógico pensar que, a pesar del fallo, la diplomacia chilena está consciente que Bolivia no va a abandonar su centenaria reclamación marítima. Así, además, fue posicionado por autoridades bolivianas, al expresar que la sentencia no supone un impedimento para  un  diálogo.

En contraparte, en Bolivia hubo anuncios públicos sobre la reiniciación del diálogo con Chile. El canciller Rogelio Mayta informó que Bolivia y Chile avanzan en la reconstrucción de la confianza mutua para el fortalecimiento de las relaciones bilaterales,  agregando que conversó telefónicamente con su homólogo Andrés Allamand. El canciller chileno, confirmó que Bolivia y Chile abrieron una hoja de ruta para tratar distintos temas bilaterales, sin embargo, excluyó el asunto marítimo.

Desde entonces hubo algunos acercamientos como la reunión de la Comisión Administradora del Acuerdo de Complementación Económica; y  la Subsecretaria de Relaciones Exteriores de Chile, visitó al  viceministro de Relaciones Exteriores boliviano.

A pesar de estos encuentros, el anuncio sobre “el restablecimiento de  la confianza mutua” aún está distante. En los hechos, persiste una falta de actitud cooperativa en la solución oportuna  de  los incidentes por parte de Chile, principalmente aquellos sobre libre tránsito y contrabando;  y los tres militares bolivianos aún están siendo procesados penalmente.

Parece que la diplomacia chilena quiere hacer sentir que tiene la sartén por el mango,  marcar su posición dominante en las negociaciones bilaterales, presionando  para privilegiar la consideración de los temas propios y exclusivamente de su interés.

El presidente Luis Arce Catacora debe revertir esta situación. Un primer e importante paso es la designación de un hábil y competente diplomático como cónsul general de Bolivia en  Santiago de Chile. Un peso pesado de las relaciones internacionales y del arte de la negociación, tal como ocurrió anteriormente con personalidades como: Adalberto Violand,  Gustavo Fernández Saavedra, Alberto Zelada Castedo, entre otros.

Lo anterior necesariamente debe ser complementado con la elaboración de una estrategia que contenga objetivos claros y  definidos en función del interés nacional,  que en consulta amplia y concertada  se materialice en una política de Estado de Bolivia hacia Chile.

 

Windsor Hernani Limarino es especialista en Relaciones Internacionales y docente universitario

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