La curva recta

Basuras y cambios deseables

domingo, 03 de febrero de 2019 · 00:07

El domingo pasado fue un día de mugres en la ciudad de La Paz. Por un lado, las calles estaban repletas de la basura que no había podido ser recogida por los encargados de hacerlo debido a los bloqueos promovidos por el partido de gobierno; por el otro, en algunas escuelas tenía lugar un ridículo acto proselitista en el que los ciudadanos no tenían la opción más que de escoger a un binomio en las distintas tiendas políticas y, obviamente, todos los candidatos resultaron ganando.

Lo triste es que quien más votos recibió fue una dupla que, digan lo que digan, es ilegal e ilegítima y no debe estar entre los candidatos porque, disculpen la redundancia, su candidatura es inconstitucional.

Bolivia, sabemos, está secuestrada. La gente del Gobierno está modificando las reglas democráticas a su antojo y para su beneficio, beneficio que incluye lujos, inimaginables para cualquier mortal del mundo, que son para el Presidente del Estado. Las posibilidades de contrarrestar los abusos y el comportamiento delincuencial de quienes detentan el poder son muy pequeñas  y,  como mencioné en una columna anterior, la única esperanza es que verdaderamente sea una gran mayoría del pueblo la que le dé la espalda en las próximas elecciones y que en el camino logremos tener una Corte Electoral mínimamente confiable, algo que con la despreciable señora Choque a la cabeza es simplemente imposible.

Y sí, el 27E  tuvo su lado agridulce. Al final, pese a lo ridículas y deshonestas que fueron estas justas electorales, la gente reaccionó mejor de lo esperado y ni siquiera los militantes del MAS mostraron su entusiasmo por la dupla ilegítima. Por el otro lado, quienes están en contra del MAS y sus manipulaciones  demostraron su rechazo por la maniobra.

El lunes, cuando el conflicto de la basura empezaba a agravarse, el Presidente del Estado llamó al orden al Alcalde de Achocalla - quien, aclaremos, no es un compañero de su partido político, sino un vil vasallo de Evo que, además, gusta de demostrarlo  (recordemos que se arrodilló ante él)- y el problema encontró un camino para ser solucionado.

El presidente Evo, además instruyó a un grupo de soldados a ayudar en el recojo de la basura, acción que realmente me parece digna de encomio. Y es que por una vez, esos jóvenes van a hacer algo que ayude a la comunidad y que les ayude a ellos mismos, en todos los sentidos. Seguro que se sentirán bien por hacer algo a favor de la colectividad; seguro que aprenderán a valorar el trabajo de quienes recogen la basura; seguro que muchos se conscientizarán en el hecho de que se debe ensuciar lo menos posible y producir la menor cantidad de basura posible.

Es posible  que muchos  aprendiendo, todo lo arriba mencionado, se darán cuenta también de que se vieron obligados a hacer este asqueroso servicio sólo debido a las mezquinas formas de manipular el poder que tiene el partido de gobierno y, por ende, en octubre de este año, pondrán su granito de arena para que no se consuma la ilegalidad de la reelección.

La orden del Presidente, lo único sensato en estos meses de absurdos de toda índole, es algo que debería inspirar a las candidaturas que se van armando. Esperemos que entre los programas de gobierno de quienes aspiran a manejar el país, se proponga acabar de una buena vez por todas con el ridículo, machista, misógino, e improductivo Servicio Militar Obligatorio y que se instituya en vez uno de servicio a la comunidad, que ayude en todos los campos que se necesita. En apoyo en hospitales y a personas mayores, por ejemplo, y en actividades de apoyo a un mejoramiento ambiental de este nuestro bello país, que tan mal lo tratamos en grande y en pequeño.

Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.

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