La curva recta

De cocaleros, misses, y bromas

domingo, 10 de marzo de 2019 · 00:11

La sugerencia del dirigente de los cocaleros del Chapare Leonardo Loza de que se habrían hecho los recaudos para que dos jóvenes agraciadas de las comunidades chapareñas amenizaran la estadía de un ministro de Estado tiene que ser tomada en serio. Vale decir, tiene que ser investigada para saber si se trata, en efecto, de un caso que podría caer en la trata de personas y nada menos que con un ministro de Estado involucrado en el mismo o, simplemente, de un desdichado comentario de doble sentido, de mal gusto, y políticamente incorrecto al extremo.

Tuve la oportunidad de asistir, hace cuatro años, a una fiesta en el trópico cochabambino,  en la que se iba a proclamar a la “reina de la coca” o algo por el estilo. La fiesta tuvo lugar a un par de kilómetros de Villa Tunari y estuvo animada con grupos musicales muy modernos. En un determinado momento comenzó el desfile de las candidatas de los distintos sindicatos. Quien oficiaba de maestro de ceremonias alentaba a las asistentes a presentarse y también, tal vez en broma, al estilo de la broma de Loza, decía que si no se presentaban las candidatas eran las dirigentes las que deberían salir al ruedo.

El desfile de las jóvenes, algunas muy agraciadas, y otras no tanto, no dejaba de tener un lado bufo y un lado morboso, y ordinario. Algunas se contoneaban como podían y no faltaron las que se sentaron en las rodillas del jurado. El espectáculo era  un tanto patético, no tenía la gracia de las fiestas campesinas propiamente dichas y había mucho de improvisación. 

Lo que sí, se notaba era un empoderamiento en el verdadero sentido de la palabra,  una clara conciencia de que su bienestar se debía a la coca y que éste no era poca cosa. De hecho, la cantidad de coches parqueados en los espacios alrededor del área donde tenía lugar el festejo delataba ese poder adquisitivo (aunque, eso sí, no vi ningún Lamborghini).

Saco a colación estos recuerdos, que son casi de antes de ayer, porque creo que es importante analizar las palabras de Loza desde su propio contexto y no desde una mirada más sofisticada del deber ser de las zonas ilustradas de las ciudades bolivianas. 

Cuando estuve en esa fiesta chapareña lo que vi representaba en realidad, en su exacto calibre, la estética y posiblemente también la ética de un mundo a caballo entre la agricultura y el ilegal negocio del narcotráfico, que en algunos casos seguro que trae ganancias fáciles. 

El problema no es Loza y sus dichos vulgares, y poco éticos; el problema es que alguien de ese mundo y con esos valores no sólo es el secretario general de las Seis Federaciones de productores de coca del trópico cochabambino, sino que es también el Presidente del Estado Plurinacional,  el mismo que ha fundado luego de fundir a la república preexistente. El presidente Evo no se diferencia en su forma de expresarse en nada al dirigente Loza (la lista de sus exabruptos es más larga que una columna de opinión) y eso es lo que debe preocuparnos.

Lo que es tolerable para un hombre de una provincia perdida en el medio de la selva no lo es para quien está dirigiendo el país desde hace 13 años. La presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, ha condenado clara y contundentemente las expresiones de Loza. ¿Se habrá dado cuenta de que con eso también ha condenado al Presidente a quien ella dice admirar tanto?

Creo que los hombres pueden ser agresivos hacia las mujeres, como lo dice la liturgia católica, de pensamiento, palabra, obra y omisión, y que en cualquier caso da para empezar a golpearse el pecho, pero estoy en absoluto desacuerdo con que se haga un juicio a alguien por decir una broma de mal gusto. Ese extremo puede ser inquisitorial y las blasfemias no merecen ni lapidación ni hoguera.

Leonardo Loza se ha disculpado y ese es un gran paso, si no tuvo lugar el tráfico referido en la supuesta broma, el caso debe ser dejado de lado. 

Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo

203
52

Otras Noticias