La curva recta

El ministro de los 100 bolivianos y ¿cómo nos va de verdad?

domingo, 14 de abril de 2019 · 00:07

El ministro de Economía, don Luis Arce, se ha lanzado con unas cifras al mejor estilo de otros personeros del Gobierno, vale decir, del Presidente o del Vice. El primero que se traga o aumenta ceros cuando lee alguna cifra en un discurso y el segundo cuando al calor de las arengas rurales se olvida de la más elemental tabla de multiplicación.

Decir que la canasta familiar se satisface con 100 bolivianos es un exabrupto -y puede llegar a ser un insulto para la mayoría de las personas que llegan con dificultad a fin de mes,  algo que sucede en una importante parte de la población- pero puede ser visto como un simple lapsus.

Ahora bien, el comentario, que ha permitido a muchos también reírse y hacer mofa del Ministro, podría ayudarnos a reflexionar, en primer lugar sobre la falta de información respecto a la economía de nuestro país, a la enorme falta de transparencia y,  por  otro lado, a la falta de sistematización de muchos de los aspectos que hacen a la economía de la gente, y que de alguna manera está a la mano en nuestro país.

Gracias a las subvenciones, en primera instancia de la gasolina y del gas,  hay ciertos servicios, y ciertos productos que han mantenido un precio bajo, a pesar de la inflación natural que se ha dado, entre otras cosas gracias al crecimiento natural de la economía.

Sin embargo, hay un sinnúmero de productos necesarios para la vida cotidiana que han subido de precio de una manera sustancial. Un análisis claro de lo sucedido en los últimos 13 años nos traería posiblemente algunas sorpresas interesantes. No quepa la menor duda de que seguramente la calidad de vida de los bolivianos ha mejorado en estos años, pero, ojo, no gracias a los bonos introducidos por este Gobierno (Juancito Pinto y Juana Azurduy), pero es posible que esta calidad de vida mejorada no sea mucho más relevante de lo que fue en otros periodos de bonanza de nuestra historia, a pesar de la increíble coyuntura económica favorable que hemos vivido.

Algo que valdría la pena comparar es esa nuestra realidad económica con la peruana, o si se quiere con la de la sierra peruana. Es posible que allí nos encontremos con un crecimiento económico mucho más significativo y con un mejoramiento de la calidad de vida en el mismo periodo,  vale decir, desde 2006 hasta la fecha, sin necesidad de Evo, ni de la nacionalización e incluso con políticos nada probos y corruptos. Recordemos que a estas alturas no está quedando un presidente sin pasar por la cárcel o yendo camino a ésta.

En estos tiempos electorales y en estos tiempos políticos,  en los que el gesto y el discurso, y a veces el poncho y el sombrero, valen más que informaciones reales,  en estos tiempos en que la información se contamina no sólo con la convicción política, sino con la facilidad con que se manipulan datos antojadizos, es importante conocer, lo más desapasionadamente posible, los verdaderos efectos de las medidas económicas tomadas por el Gobierno que pretende ilegítimamente eternizarse en el poder.

Luego tocará saber exactamente de cuánto dinero dispuso, no el país, sino el Gobierno, en estos 13 años y cómo utilizó esos montos.  Ese tipo de información tiene que ser manejada con la mayor transparencia posible, y no sólo para vanagloriar o descalificar a los actuales gobernantes, sino para poder pensar en un plan de gobierno que pueda ser genuinamente elegido por razonamiento y no siguiendo eslóganes.

No, con 100 bolivianos no se puede llenar la canasta y tampoco pueden los paceños con menores ingresos usar el teleférico para llegar a sus fuentes de trabajo. La vida sigue (casi) tan dura como antes.

Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.  

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