La curva recta

Limpiar, no ensuciar

domingo, 07 de abril de 2019 · 00:11

Hace unas semanas, en Santa Cruz de la Sierra, se promulgó una ordenanza municipal que obliga a los alumnos de las escuelas estatales a limpiar sus aulas. La reacción absurda de algunos grupos de padres de familia que han echado el grito al cielo hace pensar que se necesita una ordenanza más para exigir a los padres de familia que envían sus niños a estos establecimientos a hacer también turnos de limpieza. 

El asunto es muy simple, es en la escuela donde se puede lograr un cambio de mentalidad respecto a uno de los mayores problemas que tiene la vida moderna, el cual es la producción de basura y su acumulación. Hacer tomar conciencia a los niños de este brutal hecho hace a un todo, en el sentido de que se trata de disciplina, higiene, respeto al otro, sobre todo respeto al otro “subordinado”, estética y, finalmente, salubridad. 

La idea de exigir a los niños a limpiar sus aulas es muy buena y debería repetirse en todos los municipios. De hecho, turnos, similares deberían también implementarse en las universidades públicas y, por supuesto, también en escuelas y universidades privadas. De lo que se trata es de educar. 

Otros interesantes espacios, que aunque deberían dejar de existir en un futuro próximo, son los cuarteles, donde los jóvenes hacen su Servicio Militar. Allí podrían aprenderse esas prácticas también, algo que hoy no sucede; al menos es lo que, gracias al teleférico, podemos ver alrededor del cuartel de San Jorge, a pocos pasos de la casa presidencial;  allí sus habitantes utilizan el acantilado, sobre el cual está construido ese pabellón, como basural particular.

Pese al desastre de Alpacoma, La Paz ha tenido un interesante avance con la implementación de colectores de basura que se cierran bien y que han permitido un sustancial mejoramiento en la calidad de vida de muchos barrios, antes infestados por la basura dejada en las esquinas por los vecinos y desparramada por los miles de perros callejeros (que, dicho sea de paso, son el otro gran problema que debe ser solucionado en nuestras ciudades). 

Los bolivianos  tenemos algunas costumbres que resultan espantosas y una de esas es esa actitud desaprensiva para con la basura, algo heredado tanto de nuestra raigambre andina -basta ver cómo quedan los lugares de ofrenda a la Pachamama- como de la ibérica. Recuerdo los bares en los años 80, en una ciudad española, donde los comensales simplemente botaban al piso las servilletas usadas. Una mayor cantidad acumulada de éstas   significaba en realidad que el boliche era bueno. 

En La Paz, el que el punto del peaje de la recientemente remodelada autopista esté lleno de boletas, que simplemente han sido tiradas al viento, muestra un cierto grado de cretinismo que afecta a la mayoría de los conductores; pero un par de letreros prohibiendo y denigrando esa costumbre y un par de días de multa cambiarían el escenario rápidamente.

En los últimos meses, a nivel mundial, hay una ola de voluntariado para limpiar espacios públicos. Muchas personas, jóvenes y no tanto, se ponen de acuerdo -o lo hacen individualmente- y proceden a limpiar un espacio para luego postear una foto de antes y después, y una selfie con las bolsas de basura. La idea es genial y tiene que ser promovida desde los más distintos ángulos de la sociedad, incluyendo los partidos políticos que están en campaña. Estoy seguro que el primer candidato que se le ocurra una acción de esas se ganaría un gran aplauso.

Por supuesto que la  solución al gran problema de la basura es encontrar lugares donde depositarla y, obviamente, el reciclaje, pero los aspectos tomados en esta columna no se dirigen a esto; sino a los colaterales, que no son algo que debe ser descuidado. Sólo una participación activa, sólo una toma de conciencia genuina respecto al problema de la basura por parte de los ciudadanos obligará también a los políticos a implementar políticas sostenibles e inteligentes al respecto. 

Los bolivianos, en general, y los paceños, en particular, debemos aprender a disponer de nuestra basura de una manera más sensata, y debemos empezar a hacerlo ¡ya!

 

Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.

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