Agustín Echalar Ascarrunz

Sobre los viles asesinatos de mujeres

domingo, 16 de junio de 2019 · 00:11

La noticia de que en el lapso de alrededor de una semana seis mujeres hubieran sido asesinadas en la patria, no puede dejar de estremecer. Esa es una cifra excesiva aún para sociedades como nuestro vecino, el Perú, que tiene una población tres veces mayor a la nuestra. Aunque curiosamente hace unos meses, titulares similares aparecieron en los principales periódicos de Lima. 

La preocupación, la angustia, la pena y la rabia que se puede sentir respecto a estos hechos es obvia en las personas correctas; sin embargo, creo que es importantísimo, por más doloroso que sea el hecho para familiares y allegados, el ir al fondo del asunto en cada una de estas muertes, para poder hacer un diagnóstico efectivo y útil de lo que nos pasa como sociedad. No basta la cifra global, que estremece e indigna, sino que se tiene que entender verdaderamente lo que llevó a los asesinos a cometer esas atrocidades.

Plantear el problema como el resultado del machismo y patriarcalismo reinante desde tiempos inmemoriales puede que sea una hipótesis difícil de refutar. Aunque más allá de que en el pasado algunos asesinatos hubieran sido camuflados como accidentes, lo cierto es que tenemos, si se quiere, posibilidades reales de hacer una investigación seria sobre si los asesinatos han aumentado (porcentualmente) en nuestros días. 

Si los asesinatos han aumentado, entraríamos en cuestionamientos complicados, porque más allá de todo lo que falta por hacer, no podemos negar que esas estructuras férreamente patriarcales de hace dos o tres generaciones han ido cediendo aún en nuestra ultramontana sociedad. Ergo, podríamos llegar a la conclusión de que mayor o menor estructura patriarcal poco tiene que ver con los viles asesinatos de mujeres. 

Parte de algún discurso feminista suele entrelazar patriarcalismo con capitalismo, más allá de que el feminismo se ha dado con mayor fuerza en sociedades capitalistas (claro que se puede aducir que ese sería un reflejo de reacción), es importante tener una idea clara de si este tipo de asesinatos se da con mayor o menor frecuencia en sociedades más ricas, capitalistas y…  más libres.

Lo tremendo de los asesinatos a mujeres es que en su mayoría son cometidos por personas de su entorno, vale decir sus parejas; aunque también hay casos que se han dado en circunstancias diferentes. Muchos asesinatos u homicidios han tenido que ver con el consumo de alcohol del asesino u homicida, que tal vez sin ese aditamento no hubiera llegado a  ese extremo. Otros casos tienen que ver con historias de celos (un alto funcionario de la Policía tuvo que renunciar a su cargo porque dijo esa verdad de una manera poco prolija).

Qué le toca al Estado, qué le toca a la sociedad para tratar de disminuir estos hechos, pues bien, producir un estudio que identifique los aspectos de riesgo y actuar en consecuencia, educando a consumir menos alcohol, educando a respetar al otro en toda circunstancia (repito mi cantaleta:  abolir el Servicio Militar Obligatorio), educando en identificar los problema psicológicos de celos, dependencia  (afectivas o alcohólicas), complejos, y tratar de manejarlos con asistencia profesional. 

¿Nos libraremos de los feminicidios de esa manera?  Seguramente no, pero es posible que disminuyan sustancialmente. 

¿Tiene algo que ver el mal manejo de la justicia, la corrupción de la misma, la pobreza de la Policía, el que los culpables queden sueltos en estos casos? Sólo cuando se refiere a reincidentes. Salvo excepciones, dudo que se trate de asesinos seriales, lo que sí importa es que en todos los casos, la justicia debe ser hecha y los culpables castigados, pero reiteremos, eso no va a solucionar este terrible problema de nuestra sociedad.

 

Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.

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