Agustín Echalar Ascarrunz

La película, el candidato y la homofobia

domingo, 08 de septiembre de 2019 · 00:10

En estos días que arden de la peor manera, el estreno de una película y las declaraciones de un candidato nos han distraído un poco de la tragedia chiquitana.

Me refiero por supuesto a Tu me manques –la película de Rodrigo Bellot que trata sobre la homosexualidad y el brutal rechazo que esta característica humana tiene en la sociedad boliviana, al extremo de provocar el suicidio de un joven–, y a las declaraciones de un candidato a la Presidencia, que más parecerían parte del marketing de la mencionada película, y es que la gente cool de Bolivia, inclusive algunos críticos de cine, ha tildado al filme como una obra banal.  Es fácil hacer eso sin salir de la burbuja cosmopolita y moderna de ciertos segmentos de la clase media, se puede creer que todo ese rechazo es ya parte del pasado, y que la libertad sexual y el respeto al otro están instalados por aquí.

Las declaraciones del candidato han sido, precisamente en ese mismo segmento, objeto de burla, y obviamente de absoluta desaprobación. Al político cuyo nombre no ayudaré a difundir,  se lo ve, desde esa perspectiva, como un troglodita (como si supiéramos de los prejuicios de los trogloditas), y se lo descalifica además como un pobre diablo, que por suerte representa a un partido que no tiene la menor oportunidad en las próximas elecciones.

El tema, sin embargo, no es banal ni el rechazo a lo homosexual es una rareza en nuestro medio. La Bolivia plurinacional se inauguró con una ley absolutamente homofóbica al dificultar con su nueva Constitución el matrimonio entre personas del mismo sexo, algo que tal vez por omisión, permitía la antigua carta magna de la República de Bolivia. No debemos olvidar la injerencia de grupos religiosos, especialmente evangélicos en la cúpula de la Asamblea Constituyente. 

En 2002, Evo Morales declaró muy enfático que la homosexualidad no existía en el mundo aymara (no creo que se hubiera imaginado tener el primer ministro abiertamente gay de la historia de Bolivia, dicho sea de paso, una de las pocas contradicciones positivas del régimen que nos asfixia). El otro candidato de esas elecciones, Manfred Reyes Villa, quien  fue durante un largo período de la campaña el favorito, decía que la homosexualidad era una enfermedad, y que además podía ser contagiosa.

Si se hiciera un referéndum respecto al matrimonio homosexual, el resultado sería posiblemente negativo.

En estos tiempos de globalización, de Internet, de los aplicativos que permiten conseguir desde el celular un taxi, una casa, una pizza o compañía sexual de cualquier índole; en estos tiempos en que la pornografía, que puede fungir también de un espacio de libertad, está al alcance de quien tiene un celular “inteligente”, hay una parte de la sociedad que ha podido deshacerse de sus prejuicios, pero el camino para lograr espacios de verdadero respeto a la libertad sexual es todavía muy largo.

De ahí que la película de Bellot, que está bien lograda, que tiene evidentemente muchos estereotipos, pero que toma un tema que sigue siendo un tabú y fuente de mucha infelicidad, ayuda sin lugar a dudas a recorrer ese camino de lucha contra la homofobia. 

El candidato efímero, poniéndose en ridículo, también ha ayudado en esta cruzada (los caminos del señor son inexorables).  Cabe reconocer que el hombre ha sido coherente; el cristianismo ha sido históricamente homofóbico, posiblemente más el cristianismo no católico que el supeditado a la Iglesia de Roma. Es posible que el mundo andino también lo haya sido, al menos si tomamos en cuenta las descripciones de Cieza de León, uno de los cronistas más creíbles.

El lograr la libertad sexual será un importante proceso de aculturación; la homofobia es una tara ancestral de la que debemos liberarnos, y eso va contra los usos y costumbres que tan valorizados han sido en el nuevo contrato social. 

Volviendo a la película de Bellot, no es un detalle nimio que el paraíso gay sea encarnado por la ciudad más importante del Imperio. Y que el título de la película sea en francés.

 
Agustín Echalar es operador de turismo.

71
27

Otras Noticias