Agustín Echalar Ascarrunz

Sobre el uso y el abuso de palabras y acusaciones

domingo, 6 de septiembre de 2020 · 00:11

El significado de las palabras es muy importante para poder comunicarse; si se dice una cosa por otra, se puede crear, por un lado, un enorme desorden, y, por el otro lado, se puede dar lugar a eventuales grandes injusticias. Se puede involuntariamente, o peor, con premeditación y alevosía, denunciar a alguien e incluso condenarlo por una fechoría o un crimen que él no cometió. Y se puede también deformar la realidad.

El expresidente Sánchez de Lozada ha sido miles de veces tildado de “genocida”, esto debido a las muertes que tuvieron lugar entre septiembre y octubre del año 2003, y el asunto no ha quedado allí, sino que inclusive se le han hecho cargos al respecto en una demanda en una corte de los Estados Unidos. 

Más allá de que es importante esclarecer todo lo que pasó en esos luctuosos días, en el estricto sentido de la palabra genocidio, lo que sucedió entonces no encaja bajo ningún parámetro y nos lleva a un juicio de valores equivocado  e injusto. 

Aunque en un plano muy distinto estamos viviendo estos días también una suerte de linchamiento contra otro expresidente, a éste se le ha dado el sanbenito de pedófilo y, por ende de pederasta, aunque no hay pruebas que certifiquen ese extremo. (Hasta ahora sabemos que ha tenido relaciones sentimentales y eventualmente sexuales con una joven de 17 años de edad en el año 2005 y eso lo convertiría en un estuprador, pero no en un pederasta).

Es interesante recalcar que en lo que refiere al caso que en este momento hace tanto ruido, la exposición de la conversaciones privadas de otra joven, la de la vagoneta robada, no incriminan en ningún delito al expresidente, más allá de que lo muestren como un personaje un tanto ridículo, despótico e inútil, al menos por lo que tenemos sobre el tapete, gracias a la revisión exhaustiva que han hecho dos de los más importantes y reconocidos periodistas de nuestro país,  Raúl Peñaranda y  Rafael Archondo. Aclaremos, se trata de nada menos que de casi 100 páginas de transcripciones de conversaciones que han llegado a sus manos.  

Sabemos que Evo Morales, por confesión propia, tiene afición por muchachas muy jóvenes, pero para acusarlo de estuprador tenemos que tener pruebas concretas, y aún eso no lo convierte ni en pederasta, ni en pedófilo, y las personas de bien tienen que tener muy claras estas diferencias.

En días pasados, nuestra vida política, que está en un muy bajo nivel, ha visto a la Presidenta del Estado reclamar al candidato de Comunidad Ciudadana el hecho de que éste no se manifieste sobre un crimen que supuestamente hubiera cometido el expresidente refugiado en la Argentina.  La situación no puede ser más absurda, la Presidenta, aclaremos, una abogada, criticando la postura de mesura que más bien se debería exigir a cualquier mandatario, exmandatario, o futuro mandatario de un país. 

Evo Morales es un ser despreciable por muchos de los actos que ha cometido y algunos de éstos son eventualmente crímenes de lesa humanidad, crímenes que tarde o temprano lo van a enfrentar ante algún tribunal en algún rincón del mundo. No ha sido el maravilloso presidente que sus fieles creen, ni que pregona la izquierda internacional, y merece también juicios por una enorme cantidad de malversaciones que están a la vista: avión, museo, palacio, etcétera, y, peor, enormes industrias que no tenían ninguna opción de ser exitosas. 

Ha violado la Constitución y ha hecho un extremo abuso de poder. 

Los masistas han sido expertos en distorsionar imágenes y palabras, han sido expertos en hacer acusaciones falsas, expertos en distorsionar la historia y la realidad de un país, expertos en mentir. Parecerse a ellos, utilizar sus mismas mañas, no hace a nadie mejor. Se dice que el fuego debe ser combatido con fuego, pero las intrigas y las falsedades no pueden serlo con otras intrigas y con otras mentiras. Me inclino a mantener la ingenua esperanza de que el bien puede triunfar sobre el mal.

 
Agustín Echalar Ascarrunz  es operador de turismo.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

101
101

Otras Noticias