Agustín Echalar Ascarrunz

Reactivar el turismo ¡ya!

domingo, 17 de octubre de 2021 · 05:12

El mundo está pasando por una crisis económica muy grande, principalmente porque debido a la pandemia, el consumo de muchos productos se ha visto disminuido, y eso ha desacelerado todo el aparato económico.

El turismo es, sin lugar a dudas, uno de los rubros que más ha sufrido. De la noche a la mañana, esa actividad simplemente quedó en absoluto suspenso, sobre todo el turismo internacional como actividad seria y establecida, respetuoso de normas y de estándares de servicio. Vale decir, el turismo que puede ser un motor para crear infraestructura y empleos formales.

No se crea que este es el único turismo que existe, está también el turismo familiar, el turismo interno, (que sigue siendo muy modesto, porque seguimos siendo una sociedad con una clase media de recursos muy limitados), que no deben ser menospreciados,  y está también el turismo de los mochileros, de los jóvenes que pasean por el mundo haciendo malabares en los semáforos, que pueden ser seres encantadores,  pero cuyo aporte económico a la balanza de pagos de un país  es inexistente.

El problema que está teniendo el sector en estos tiempos de reapertura, es el hecho de que para entrar a Bolivia, los viajeros están obligados a hacer una cuarentena de 10 días, y con esa medida simplemente se inhibe completamente el flujo turístico de ese segmento de clases medias y acomodadas del primer mundo que vienen con un viaje organizado y que se alojan en hoteles de tres estrellas o más.

Sé de buena fuente que el turismo ha vuelto a Machu Picchu, que alrededor de 500 extranjeros están entrando diariamente a las famosas ruinas, es poco, muy poco comparado con el flujo de antes de la pandemia, pero es algo, y es algo importante.

En Bolivia las fronteras son enormes, y no pueden ser controladas, en primer lugar por su extensión, pero aún los puntos que son pasos oficiales  y con controles, son absolutamente permeables, de hecho parecen estar diseñados para que estos sean muy laxos. Esto permite que quien realmente quiere, puede venir al país, y puede hacerlo sin pasar por migración y menos por un control sanitario, y eso está sucediendo.

Lo interesante es que con la norma que obliga a la  (mini) cuarentena, lo que hacemos es disparar en nuestro propio pie, impedimos que vengan las personas que podrían llegar con vacuna y con una prueba PCR, pero que no están dispuestas a hacerse encerrar.

Para colmo, tampoco la cuarentena de los que llegan ahora es monitoreada, y tampoco tenemos una sociedad acostumbrada a cumplir normas, y para colmo más bien está acostumbrada, por un lado, a mentir, y por el otro lado al ancestral (colonial) “lo acato pero no lo cumplo” , por lo que la famosa cuarentena es en realidad un saludo a la bandera, (wiphala o tricolor, venga el diablo y escoja).

Lo que se está viviendo en estos días en el rubro del turismo, es un claro ejemplo de cómo una burocracia lenta puede perjudicar enormemente no solo a un segmento del empresariado, sino al país en su conjunto.  Cada día que se retrase el levantamiento de esa absurda norma no solo perjudica al momento, sino que retrasa la reactivación posterior.

Bolivia es un país con atractivos turísticos de primer orden, pero sigue siendo un destino extravagante, no podemos darnos el lujo de sentarnos sobre nuestros laureles, las decisiones tienen que ser,  aunque analizadas, tomadas sin esperar al día siguiente.

El tema es muy sencillo, las fronteras deben ser abiertas, y las cuarentenas suspendidas, y claro que se deben exigir vacunas y pruebas de laboratorio a quienes llegan al país.

 

Agustín Echalar Ascarrunz  es operador de turismo.

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