Agustín Echalar  Ascarrunz

Nacionalismo y coloniaje

domingo, 25 de abril de 2021 · 05:11

No querido lector, no me estoy dedicando en esta columna a la famosa obra de Carlos Montenegro, sino a ciertas reacciones nacionalistas  respecto al fenómeno Dessard. En las últimas semanas, el joven y guapo francés ha hecho noticia, no sólo porque se ha puesto a limpiar la porquería que nos inunda, sino porque de alguna manera ha creado una corriente, que si se mantiene viva, será en un rubro no poco importante, una verdadera revolución. 

Como estamos viviendo una efervescencia política,  el asunto no ha podido quedar exento de ese tipo de polémica. Quienes no aman al gobierno,  han puntualizado, y con razón, que el gobierno que se precia de ser cuidador de la Pachamama  no se le ocurrió en 14 años promover una acción de ese tipo; los del gobierno, por su parte, han ido a posar con el héroe de la hora, extendiendo una wiphala. 

En las redes ha surgido también un debate sobre si la acción de este Lancelot  du Lac del siglo XXI no era una vez más producto de nuestra mentalidad colonial,  tan arraigada y tan perniciosa. Algunos han llegado a ser críticos a una acción que sólo merece aplausos y otros han criticado esos aplausos, sospechando,  como digo, de ese “coloniaje” que tanto deberíamos detestar. 

Nuestra historia está llena de extranjeros que terminan teniendo un enorme protagonismo en nuestro país, algunos de la manera más positiva, otros todo lo contrario (o como se lo quiera ver).

Es colonialismo,  pero  ojo, aclaremos que éste no comienza con los españoles, ni mucho menos termina con ellos. No olvidemos que los incas Manco Capac, y siglos después Pachacutec, fueron extranjeros;  tampoco olvidemos esa característica de Bolívar,  Sucre y last but not least  a Otto Felipe. Los héroes de la Independencia habrían sido vistos, y con razón, por muchos,  como unos foráneos metiches y (hasta medio masistas). 

La última figura colonial de fuste, ya en la segunda mitad del siglo XX,  es sin lugar a dudas el famoso Che Guevara, que puede también ser visto como un adelantado que fue neutralizado por las élites de turno.  Pero por supuesto que hay más, aunque con protagonistas menos viriles.  No es una casualidad que las AFP de los años 90 hubieran venido del mismo modo que los arquitectos de la Constitución de Evo, ya en el siglo XXI, directo desde la Madre Patria.

En el plano cultural e intelectual  pasa algo parecido, el importante rol de lo foráneo es innegable. Búsqueselo en cualquier campo, sea en la música, la historia, la sociología o la ecología,  sea por individuos foráneos que terminan por estos lares o por bolivianos que se forman en universidades del llamado primer mundo. De hecho, hasta el pachamismo del vicepresidente  Choquehuanca no deja de tener, si se analiza con atención, un tufillo colonial. 

¿Está eso mal?, ¿es ese un defecto, como lo plantean los nacionalistas más extremos? Creo que no. ¿Es positivo dejarse influenciar por lo extranjero? Por supuesto que sí. De hecho, creo que en realidad nuestro futuro, y nuestras posibilidades de construirnos como una sociedad justa y feliz, tiene que ver con asumir no sólo nuestro pasado colonial, sino nuestra realidad de dependencia cultural (sin desmerecer los importantes aportes del mundo autóctono). Dicho sea de paso, de ahí que un (vice) ministerio de Descolonización es, como se ha visto, un despropósito de dimensiones mayores.

La figura del guapo gringuito (aquí llamamos gringo a todo foráneo blancón o rubio) tiene un retrogusto colonial,  y está bien así. No deja de ser un actor muy valioso y debemos tener la esperanza de que su iniciativa no se quede ahí, que Alexis no sea una anécdota, que no sea una Mary Poppins, que luego de una corta estadía se vaya con su magia a otra parte. Aprender a manejar la basura es algo que necesitamos hacerlo todos, no es un problema político, es un problema cultural, y copiarse el mejor manejo de ésta no es ninguna mala idea, aunque hiera nuestro espíritu y nuestro orgullo nacional.

Una vez más, gracias otra vez Alexis Dessard.

Agustín Echalar  Ascarrunz es operador de turismo.

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