Ventana al mundo

Se viene la fusión de esferas

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lunes, 22 de enero de 2018 · 00:03

 Estamos ya transitando una nueva era en términos comunicacionales de diversa configuración. La globalización de los años 90 se amplió  en forma enorme durante estas dos décadas del tercer milenio. Ahora han surgido tendencias universales que desafían preconceptos  anidados en nuestra mente durante largos años. Simultáneamente, el progreso se acelera en forma ineluctable. Parece mentira recordar que a principios del  pasado Siglo XX la oficina de patentes de los Estados Unidos cerró sus puertas por considerar   que “ya no habían más inventos posibles”. Por cierto, tuvo que reabrir rápidamente y hoy atiende las 24 horas del día... Tal es la oleada de  inventivas que llegan o van cambiando.

 La fusión de las esferas tecnológicas, biológicas, físicas y digitales crece y crece; es la revolución de la era presente. El conocido neurólogo argentino e investigador Facundo Manes, remarca que los países desarrollados se han desarrollado porque invirtieron masivamente en educación, ciencia e innovación, aspectos en donde los países latinoamericanos poco o nada hicieron ni hacen. 

Por eso tal vez apenas somos “emergentes”, nuevo eufemismo que supera a los oprobiosos términos “atrasado”  o “subdesarrollado”. 

 Cuando ahora se habla de Inteligencia Artificial  no es más para escribir guiones de películas de ciencia ficción; se avanza en ese campo y hay resultados sorprendentes. Con la multiplicidad posible de fusiones biotécnicas se crearán distintos tipos de empleo y desaparecerán varios de los tradicionales. 

Todo ello, como parte del proceso global de destrucción creativa, término acuñado por el sociólogo alemán Werner Sombart y popularizado por el economista austríaco Joseph Alois Schumpeter. Quien no entienda o no perciba el flujo de cambios en camino y que seguirá viniendo en torrentes, tendrá muchos problemas, ya sea para encontrar trabajo o para convivir en la nueva sociedad que se avecina una vez este proceso se decante. 

 Las interacciones de la fusión, al final van al fondo de la vieja idea de la humanidad desde que se formaron comunidades sedentarias: la eterna necesidad de disponer de energía, de procurarse  paulatinamente una mejor energía y  a su vez ,tratar de ahorrarla usándola de la manera más óptima. 

 En épocas más antiguas se utilizó la energía proveniente del agua y de los vientos.  Luego vino la energía del vapor proveniente del carbón, que sirvió para impulsar en la revolución industrial barcos y fábricas; luego vinieron otras innovaciones, particularmente la electricidad, el uso del petróleo y las llamadas energías “limpias” del presente. La misma (aún temida) energía nuclear,  es otra formidable forma de ahorro en materia energética y que aún tiene mucho que dar de sí, en la medida en que se supere el problema de los desechos nucleares. 

 La cibernética digital, lo físico y lo biológico se combinarán generando múltiples esquemas de diverso tipo, los que a su tiempo originarán a su vez nuevos artefactos, novedosas modalidades  energéticas e inéditas fuentes de empleo. En definitiva: surgirá una forma de vida diferente. Debemos estar atentos ante el inminente auge de la fusión de esferas.

Agustín Saavedra Weise  es economista y politólogo.
www.agustinsaavedraweise.com

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