Agustín Saavedra Weise

Las armas modernas también se están acelerando

lunes, 22 de julio de 2019 · 00:10

  En la nueva era LVA (ligereza velocidad, aceleración) está visto que todo se hace cada vez más rápido, tal como ya lo hemos comentado en anteriores oportunidades. Los armamentos no podían escapar de esa tendencia “velocista”: ahora hay misiles hipersónicos que se afirma son prácticamente imparables. Según los especialistas este nuevo tipo de elemento bélico podría viajar a más de cinco veces la velocidad del sonido y con una precisión aterradora que cambiará por completo la naturaleza de las guerras futuras.

 La carrera por las armas hipersónicas marcha viento en popa. China, Rusia y los Estados Unidos están fabricándolas al unísono y compiten fuertemente en ese campo. Al respecto, la compañía estadounidense Raytheon  es una empresa de vanguardia en el campo que nos ocupa. Es más,  esa empresa proporciona electrónica avanzada, integración de sistemas de misión y otras capacidades en materia de detección; efectos y sistemas de mando, control, comunicaciones e inteligencia de misiles y varios otros tipos de equipamiento militar de alta calidad tecnológica   (https://www.raytheon.com). Sus productos  nos dan algunas pautas acerca de esta nueva carrera armamentista. 

 Los hipersónicos se mueven increíblemente rápido pero, en esencia, lo que los diferencia de los misiles balísticos tradicionales es que todo su periplo se realiza dentro de la atmósfera en lugar de hacerse a través del espacio. Se afirma que estos flamantes instrumentos de guerra están siendo diseñados para ser lanzados desde aviones, submarinos o barcos y pueden llegar a sus objetivos en pocos minutos. 

Por ejemplo, uno de estos misiles lanzado desde Nueva York en el este puede llegar a la costa oeste de Los Ángeles (3.945 kms de distancia aérea) en sóo 39 minutos ¡Increíble!  Armas hipersónicas con la citada velocidad cinco veces mayor que la del sonido (Mach 5) cubrirán grandes distancias en poquísimo tiempo y se dividen en dos categorías:  el llamado boostglide (impulso de deslizamiento) y el scramjet, sistema especial de turbina que toma el aire de la atmósfera para impulsarse. Luego, en el momento oportuno,  se separa del misil  poco antes del impacto. 

 El  auge de estas nuevas armas hipersónicas casi con seguridad empujará a las principales potencias hacia la plena automatización de sus sistemas de defensa. Parece que el ficticio “Skynet” -un imaginario sistema militar de control de la película Terminator que desde su procesador central se rebeló para dominar al mundo con sus máquinas y robots-, ya está bastante cerca de la realidad. Los procesos automáticos ineluctablemente se acelerarán aún más por el inminente auge de la inteligencia artificial y el advenimiento de  la quinta generación de comunicaciones móviles (5G).  

 Por otro lado, en el caso de   estallar un conflicto no nuclear  que use equi-pos bélicos basados en la velocidad, sus efectos sobre población e infraestructura serán horrendos. Al final, no importará quién gane, la  capacidad de destrucción que podría generar esta nueva tecnología no nuclear aumentará la inestabilidad planetaria y creará verdaderas catástrofes de alcance inimaginable. Ojalá no lleguemos a esos extremos, pero está visto que en el universo de la conducta humana cualquier tipo de crueldades o de excesos son posibles. Así lo ha demostrado tristemente la historia.

Agustín Saavedra Weise es economista y politólogo. www.agustinsaavedraweise.com

 

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