Agustín Saavedra Weise

Ahora vuelven los generalistas

lunes, 19 de agosto de 2019 · 00:10

Algunos lectores deben recordar que el pasado mes de marzo escribí una nota comentando  cómo lo tomaron a menos en 1978 los estudiantes de Harvard al gran escritor ruso Alexandr Solzhenitsin –Premio Nobel de Literatura y en ese entonces exiliado del comunismo soviético– cuando concluyó de pronunciar una interesante conferencia de vastos alcances. 

Los asistentes lo tildaron de “anticuado, fuera de lugar”, etc. Acostumbrados por la presión del capitalismo moderno a intentar especializarse  rápidamente para ganar más dinero y ascender en sus respectivos campos de actividad,  esos jóvenes no captaron adecuadamente el mensaje  de un personaje  brillante que les entregó sus pensamientos continentales. 

Desde mucho antes y hasta ahora, la pugna entre generalistas y especialistas nunca se ha definido del todo con un “knock out” rotundo de uno a otro, pero es un hecho que en las últimas décadas los especialistas le han ganado de lejos a los generalistas, quienes entraron en un cono de sombra que se pensó sería definitivo. Pero atentos, ¡eh!,  no fue así, ahora se viene la inversa: se esta produciendo –al mejor estilo de la teoría del filósofo alemán Friedrich Nietzsche– el eterno retorno de los generalistas. 

Tal como ha venido ocurriendo cíclicamente a lo largo de la historia, nuevamente aquellos con visión amplia, con capacidad de interconectar calidades, cantidades y disciplinas varias, le están torciendo la mano a los archiespecializados  profesionales, muy capaces ciertamente, pero que piensan, caminan y actúan como caballos con anteojeras que sólo miran lo que tienen por delante. 

No ven otra cosa que su propio camino y con ello pierden la visión grande, esa maravillosa posibilidad de interactuar y ejercer razonamientos múltiples. Debemos recordar sí que lo general y lo especial se complementan,  son como la estrategia y la táctica, una no camina sin la otra. La primera mira lo grande y la segunda se dedica a los movimientos pequeños pero imprescindibles para alcanzar un objetivo. 

Y ahí en lo táctico entra el especialista. En cierto modo no hay rivalidad sino complementación. El problema surge cuando el especialista solamente ve lo suyo y el generalista se queda en el aire sin aterrizar. Tiene que haber una convergencia si se pretende obtener al final algo concreto.

Según David Epstein, autor del libro Range (alcance o rango) últimamente de gran moda, los generalistas hoy sobresalen en un mundo especializado; llevan la batuta en esta era de la quinta generación de comunicaciones móviles (5G), inteligencia artificial, auge cibernético y tecnología hiperdinámica. Epstein se refiere a la necesidad de tener un “hombre o una mujer del renacimiento”, es decir,  un ser que pueda verlo todo e imaginar múltiples cosas sin ceñirse a una sola idea fija. 

Desde mi modesta perspectiva y sin desdeñar la enorme importancia que siempre tendrá el especialista, saludo este eterno retorno del pensador en grande, el regreso de la figura metafórica del águila que mira desde el cielo y escrudiña los horizontes. Dondequiera que Solzhenitsin se encuentre debe sonreír al observar este corsi-ricorsi cíclico que nuevamente le otorga prioridad a quienes tienen pensamientos continentales, a quienes piensan en grande, única manera –al fin y al cabo– de comprender la realidad totalizadora del agitado mundo en que hoy vivimos.

 Agustín Saavedra Weise  es economista y politólogo. www.agustinsaavedraweise.com

Confidencial

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