Agustín Saavedra Weise

Trampa de liquidez, crisis mundial y nacional

lunes, 7 de diciembre de 2020 · 00:12

Según diversas fuentes originadas en los trabajos de Sir John Maynard Keynes y en la vida real, la trampa de liquidez es una situación en la cual, después de que la tasa de interés ha caído a niveles muy bajos, la preferencia por el dinero puede volverse casi absoluta; los agentes económicos prefieren disponer de efectivo en lugar de invertir o endeudarse. La trampa de liquidez  hace que la política monetaria no influya sobre la tasa de interés y sea incapaz de  estimular el crecimiento.  En otras palabras: llegamos a la trampa de liquidez cuando la tasa de interés  del mercado se acerca o llega a cero; eso sucede hoy con el dólar y otras divisas internacionales, como el euro, el yuan y el yen. 

Como producto de la pandemia y para sortear la crisis se ha inundado al mundo con dinero -como bien afirmó la presidenta del Banco de la Unión Europea, Christine Lagarde- pero sin mayores resultados. Estamos con abundancia de  efectivo pero aún no se vislumbra el fin de la crisis recesiva que se arrastra desde principios de 2020 como consecuencia de la fuerte caída de la actividad económica, producto de sucesivas cuarentenas que  a nivel mundial impuso forzadamente el  Coronavirus o Covid-19. 

 Es más, en la actualidad, tanto personas como entidades acumulan efectivo porque esperan  eventos adversos, tales como mayor deflación, continuidad de la demanda agregada insuficiente, revoluciones y hasta conflictos armados. Hay una gran incertidumbre, la gente tiene preferencia por la liquidez, quiere mantener su  mucho o poco dinero por encima de todo, sin invertir ni endeudarse. No hay política monetaria que valga bajo esas circunstancias. La demanda agregada sigue muy baja y la deflación está ad-portas, mientras, a su vez, la desocupación llega a niveles alarmantes. 

¿Qué nos queda para nuestro país  Bolivia en este contexto tan critico? Parece que por el lado monetario no pasará nada, como vulgarmente se dice. Tenemos, empero, el lado fiscal y por allí puede ser que surja un poco de luz. Inteligentes políticas fiscales  con atinadas inversiones (nada de canchas de fútbol ni obras faraónicas) que estimulen simultáneamente al sector privado podrían superar la trampa de liquidez y mejorar las condiciones de empleo, como también levantar la alicaída  demanda efectiva.

 El ejemplo más simple es el que en su  momento presentó el propio Lord Keynes. El legendario  economista inglés decía que en una época de crisis y cuando las políticas monetarias no pueden usarse efectivamente, hay que estimular  el gasto gubernamental y crear -a como dé lugar- fuentes de trabajo que impulsen a la demanda global. Inclusive  Lord Keynes planteaba el caso extremo de contratar a un grupo de trabajadores para que caven un pozo y  luego hacer lo mismo con otro grupo para que  lo tapen. De esa manera ingresaba dinero en manos de la gente, al mismo tiempo que se creaban empleos. El gasto de un individuo se convierte en parte de los ingresos de otro individuo y el gasto de otro individuo se convierte en parte de los ingresos del primer individuo.

El ejemplo es extremo, pero como tal sigue siendo válido. En estos momentos, en Bolivia el tema no es devaluar; eso es irrelevante en un esquema de trampa de liquidez y no tendrá lugar. El tema de fondo es estimular la economía y eso es lo que más vale. Ojalá las autoridades en función de gobierno estén enfocadas en esa dirección y no en otras políticas demagógicas que podrían causar más problemas que soluciones.

Agustín Saavedra Weise  es economista y politólogo.
 

 

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