Agustín Saavedra Weise

Los Estados y sus estrategias internacionales

lunes, 15 de marzo de 2021 · 05:11

Todo actor que opera en el sistema internacional tiene un conjunto de intereses que busca defender y promover mediante la utilización de recursos disponibles. También enfrentará en simultáneo un conjunto de rivalidades o amenazas provenientes de diversos sectores.  Estos actores (básicamente Estados y organismos de diverso tipo) erogarán recursos para proteger y promover sus intereses en un  crudo sistema mundial  en el que no se garantiza ni el éxito ni la supervivencia. 

Para sostenerse en ese duro contexto hace falta disponer de un concepto estratégico global y de estrategias diversas capaces de enfrentar los distintos  escenarios que se presentan, los que pueden ser de cooperación, de alianzas,  rivalidades, tensiones mutuas y hasta enfrentamientos o terrorismo. Un Estado sin estrategias claras no podrá sobrevivir ni intentar prosperar en el duro mundo de este tercer milenio; para triunfar y permanecer en escena deberá disponer de estrategias en función de su interés nacional que garanticen su éxito particular o, por lo menos,  lograr que su existencia no esté amenazada. 

El mismo término “estrategia” es flexible,  pues bien podemos referirnos a la “gran estrategia”  (estrategia global) como  a las estrategias de menor cuantía orientadas hacia  diversos escenarios. Todo país que se precie de serlo debe tener un concepto de gran estrategia y estrategias menores diferenciadas, al  margen de ser siempre  cambiantes en función de las circunstancias. 

Como ya lo mencioné  hace muchos años (1979)  siguiendo la línea trazada por Sir Michael Howard, la estrategia tiene cuatro dimensiones básicas: operacional, logística, tecnológica y social.  Según el escenario de coyuntura -sea este bélico, comercial, diplomático o de alguna otra naturaleza- prevalecerá una u otra de las dimensiones pero éstas deben estar perfectamente sincronizadas en función del objetivo final: triunfar,  empatar o  perder con el  mínimo costo.

Todos los expertos reconocen que el objetivo de la mayoría de los Estados  se centra en mantener su independencia e integridad; en otros casos estará orientado a extender su influencia y algunos procurarán conquistas para  extender dominios o acrecentar influencia. Las herramientas  materiales clásicas a  disposición han sido  siempre tres: poder militar, riqueza y aliados. A ello debe agregarse el potencial en materia de  habitantes, nivel educativo, recursos naturales, cultura cívica y  ventajas o desventajas geopolíticas.  

Por debajo de la estrategia, las “tácticas”  son movimientos menores que en conjunto configuran al concepto estratégico de “x” coyuntura. Además debe haber lugar para lo impensable,  para lo que ocurre sin planificar o prevenir; puede ser desde un desastre natural hasta cualquier otra contingencia extraordinaria. Lo importante es reconocer que las estrategias son flexibles y generan acciones en muchos ámbitos, desde lo militar hasta lo político, electoral, comercial, etcétera.  

Los Estados con estrategias claras y constantes  en su mayoría triunfan aún siendo pequeños, ya que mantienen presencia activa en el concierto mundial, son neutrales y se los respeta; caso Uruguay, Suiza, Costa Rica o Bélgica, por citar algunos ejemplos. Por el contrario, Estados  ideologizados y  enredados en pugnas internas, o que procuran “descolonizaciones” en marcos de  fanatismos étnicos, religiosos u otros, casi siempre terminan siendo dominados o se estancan. Es una verdad irrefutable en el concierto planetario de nuestros días. Tomemos nota.

 

Agustín Saavedra Weise es economista y Politólogo.
 www.agustinsaavedraweise.com
 

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