Agustín Saavedra Weise

Del pronóstico de Tocqueville al consejo de Kissinger

lunes, 24 de mayo de 2021 · 05:11

Alexis de Tocqueville  (1805-1859) pronosticó  en su obra La Democracia en América que, de unirse, Rusia y Estados Unidos dominarían al mundo. Las cosas sucedieron en principio al revés. Basta citar años de enfrentamiento entre la  Unión Soviética y Estados Unidos durante casi medio siglo de  guerra fría. Derrumbada la URSS en 1991, 27 años después casi estuvo a punto de hacerse realidad la profecía del célebre galo en 2018  durante la cumbre de Helsinki entre Vladimir Putin y Donald Trump.

El encuentro en la capital finlandesa -más allá de las personalidades de ambos líderes o de las críticas que se les puedan hacer- fue de importancia. La idea era cambiar un absurdo estado de cosas. Una psicosis por parte de medios y políticos norteamericanos acerca de las presuntas interferencias de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 fue objeto de innumerables comentarios y exageraciones, especialmente por parte de los demócratas, entonces en la oposición, hoy  en el poder vía Joe Biden.

Aunque la mayoría de los políticos estadounidenses reconocidos como “liberales” parloteaban acerca de la paz, paradójicamente se rasgaron las vestiduras ante una prueba palpable de paz entre las dos principales potencias nucleares del mundo.  Aunque  disminuida, dada su enorme extensión territorial, recursos naturales y su capacidad de influencia en vastas zonas de Eurasia, Rusia no es poca cosa; obligadamente debe ser tomada en cuenta a nivel planetario y 30.000 ojivas nucleares  la respaldan.

Durante la citada cumbre la histeria de medios y de políticos estadounidenses  fue lamentable. No entendieron (o no quisieron entender)  la posibilidad concreta de una alianza ruso-americana capaz de generarnos un mundo mejor. Aquí se anotó un poroto Donald Trump. En fin, el proceso quedó en pañales y no se pudo cumplir la predicción del francés Tocqueville. Apartada Rusia de su acercamiento con EEUU,  buscó refugio -y lo encontró rápidamente- en una alianza con la República Popular China. Los dos herederos de Gengis Khan ahora marchan juntos frente a un Estados Unidos que viene perdiendo liderazgo en lo económico, aunque aún es superpotencia suprema en lo militar.

Hoy en 2021 los neoliberales estadounidenses siguen con su histeria anti rusa  sin medir consecuencias ni atar cabos en forma racional;  lo han impulsado a Biden para que tome medidas duras contra Moscú y lo propio están haciendo con sus socios de la alianza atlántica. El complejo industrial-militar se frota las manos ante estas perspectivas de nuevos  conflictos. 

A todo esto,  pocas semanas atrás el célebre  Henry Kissinger (97 años) advirtió dramáticamente sobre la necesidad de  aceptar un nuevo sistema internacional en lugar de  continuar impulsando tensiones que podrían conducir a una situación similar a  la de las vísperas de la Primera Guerra Mundial. Durante un seminario a distancia, el legendario exsecretario de Estado  apoyó  públicamente la gestación de un equilibrio entre las fuerzas globales existentes: expresó que Estados Unidos tendrá que llegar a un entendimiento con China sobre un nuevo orden mundial para evitar  así el riesgo de conflictos perennes tipo 1914,  pues  si  uno de ellos se saliera de control, vendrá el desastre. Kissinger enfatizó la importancia de tener relaciones cooperativas entre  Beijing y Washington. Al mismo tiempo, sugirió se amainen las acciones anti rusas. Reiteró que en el mundo actual la paz y la prosperidad planetarias dependen de un entendimiento entre Estados Unidos y la RPC.

La idea  acerca de que Estados Unidos debería dejar de imponer su voluntad y procurar consensos, no será fácilmente aceptada en Washington. Esto está atestiguado por la aguda retórica que Joe Biden lanzó últimamente contra Vladimir Putin y Xi Jinping. El poder económico de China no significa automáticamente que será superior en todo a Estados Unidos, pero sí será un formidable rival, más peligroso ahora por estar aliado con Rusia. Mayor razón para lograr un entendimiento bipartito y hasta tripartito,  si se incluye a Rusia. Hemos quedado lejos de Tocqueville pero aún es posible lograr la paz mundial en marcos de entendimientos constructivos, siempre que Washington, Beijing y Moscú procedan tal como lo sugiere Kissinger y logren un nuevo equilibrio mundial.

Agustín Saavedra Weise es economista y politólogo.

 

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