Ventana al mundo

Países: más divisiones que uniones

lunes, 20 de noviembre de 2017 · 12:58:00 a.m.

En una nota publicada el 8 de septiembre  del 2000 (Particularismos y nacionalismos continuarán al impulso de la globalización) comenté la paradoja: a mayor nivel de integraciones supranacionales se observaba un mayor nivel de fermentos etnonacionalistas. En el contexto globalizador, persistía la particularización. Y ella ha sido efectiva, según datos palpables y acontecimientos vividos casi a diario.

El último caso de Cataluña es actualmente el más publicitado, antes hubieron otros y surgirán nuevos en el futuro. Así están las cosas.


En la década de los 90 del pasado siglo XX se aceleró drásticamente el coeficiente de creación de estados nuevos. Al fundarse en octubre de 1945 la Organización de las Naciones Unidas (ONU), inició funciones con 51 miembros fundadores, Bolivia incluida. En este 2017 la ONU alberga  193 estados…

Se ha más que triplicado la presencia de nuevos miembros y la tendencia alcista, aunque ahora en pausa, puede ascender nuevamente en cualquier momento. 16 nuevos estados existen en Europa desde 1990. A los 16 europeos se les suman cuatro africanos, 13 asiáticos, seis americanos (zona del Caribe) y cuatro en Oceanía. 43 de  los 193 estados que componen hoy el listado de países independientes del mundo aceptados por la ONU tienen menos de 35 años de “edad”.


Primero vino la oleada de naciones nuevas fruto de la descolonización, particularmente en África. Luego vino el grupo de países desprendidos de lo que antes fue la Unión Soviética  (1990 y 1991), agregando los surgidos de la ex Yugoslavia y la partición del Sudán en 2011. Cabe acotar que la división se hizo respetando el principio de la autodeterminación de los pueblos y bajo la égida de la propia ONU. El flamante nuevo país, Sudán del Sur, a escasos seis años de su independencia –pese a estar dotado de abundante petróleo–, libra ahora una cruenta guerra civil que está causando hambrunas, epidemias y muertes. 


Ahora bien, del costado inverso, desde el punto de vista de la reunificación, he aquí que solamente podemos contabilizar las uniones de Vietnam (1975) y Alemania luego de la caída del Muro de Berlín (1990). Divisiones de terciopelo, con ambas partes despidiéndose en la frontera prácticamente no existieron, salvo la de checos y eslovacos, los unos (República Checa) con capital en Praga, los otros (Eslovaquia) en Bratislava. La división fue consensuada, no sucedió así en los Balcanes, donde hubo mucha sangre e intervención extranjera.


  Pareciera que hoy en día los gobiernos tienen que temer más a los de adentro que a los de afuera.

Diversos grupos internos afianzan sus lazos étnicos, culturales o lingüísticos y defienden su lugar bajo el sol, llegando a cuestionar la legitimidad del estado que los cobija. Al final, los límites nacionales no son tan simples ni tan estables como parecen, ya que el secesionismo no solamente obedece a impulsos nacionalistas ni a malestares sociales; obedece también a los impulsos de la propia globalización que desmenuza al mundo entre sus partes componentes, al mismo tiempo que las acerca entre sí.  La realidad es la realidad: cada vez habrán más países.

Agustín Saavedra Weise es economista y politólogo. www.agustinsaavedraweise.com

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