Alberto Bonadona Cossío

¿Quién se anima a debatir sobre pensiones?

sábado, 24 de agosto de 2019 · 00:09

El sistema de pensiones requiere una reforma profunda que lleve a un sistema verdaderamente equitativo. Esto es que no perjudique a unos, beneficie a otros y deje de lado a los más. Es una reforma que exige análisis serio, desprendimiento de posiciones políticas y sensibilidad frente a las necesidades de todos los sectores sociales de la sociedad boliviana. Pero, ante todo, requiere honestidad y ganas de mejorar lo que ahora se tiene. Una tarea como la que aquí planteo necesita un amplio e intenso debate. Debate en la que participen autoridades y técnicos del gobierno, los trabajadores, los políticos de todas las tiendas políticas, y profesionales que conozcan acerca de lo que son los sistemas de pensiones.

  Es un debate a realizarse con la mente abierta, que a pesar de la urgencia del mismo, sólo Rodolfo Eróstegui, un reconocido profesional con amplia experiencia en el área laboral y la seguridad social, públicamente se ha manifestado a favor de este trascendental tema. Por cierto que están algunas de la asociaciones de jubilados, particularmente vinculadas al nuevo sistema, deseosas de recibir sugerencias que mejoren sus paupérrimas rentas.

  Lo sorprendente al respecto, particularmente en este período preelectoral, es que los políticos se dedican a argumentar acerca de cuán buenos son o han sido, pero no a enfrentar los problemas de la gente. Por cierto, la reforma al sistema de pensiones no es el único tema que deben tratar, pero afecta de manera inmediata al menos a 200 mil personas mayores de 58 años que verán disminuirse sus ingresos si optan por jubilarse. 

Y si se piensa en formas de mejorar las condiciones de vida de todos los ancianos del país, la cifra sube al menos a un par de millones inmediatamente, y a toda la población en el lapso de vida que a todos les queda. Al final de cuentas, hasta los actuales ministros y parlamentarios llegarán a enfrentar el momento de la jubilación y la vejez que le sucede.

 Eróstegui hace referencia a un solo aspecto de mi opinión que salió en este mismo medio hace 14 días: la necesidad de crear un sistema complementario que acompañe al actual de capitalización individual. Por cierto, entre otras posibles reformas que mencioné también se debe analizar el rediseño del fondo solidario y la posibilidad de hacerlo efectivamente equitativo, sin discriminaciones en contra de una clase media que aporta más que el resto, pero que acaba con pensiones peor que los que menos aportan. Este resultado no es socialismo ni del siglo XXI o del XXXII, es simplemente empobrecimiento de un elevado número de ciudadanos bolivianos.

 Existen otros medios que contribuirían a mejorar las condiciones del sistema de pensiones, así como a generarle más equidad y menos discriminación.  Por ejemplo, se puede crear un incentivo a favor de la jubilación de los mayores de 58 años que se resisten a jubilarse por la razón aludida (significativa caída de su ingreso). Este incentivo permitiría a instituciones privadas y públicas a ahorrarse los pagos de los bonos de antigüedad, los aumentos crecientes por la existencia de escalafones y, en definitiva, reducción del monto total de sus planillas.

 Esta es una medida que debía ser analizada por los actuales gobernantes para reducir gastos públicos y debería ser meditada por los que aspiran a gobernar. Asimismo, se podría pensar en condicionantes para motivar el pago de cotizaciones voluntarias sobre la base de los aumentos salariales anuales y un sistema de aportes con emparejamiento patronal.

 Existen diferentes medios para estructurar un mejor sistema de pensiones que tienda a una real universalización que actualmente genere las condiciones de una transición más equitativa para la generación sándwich, que en un par de décadas dejará de demandar esfuerzos extraordinarios. 

Sin embargo, una reforma ampliamente estudiada y profesionalmente diseñada puede responder de mejor manera a las futuras generaciones de jubilados. El desafío está lanzado, hoy por hoy, a los políticos que quieran gobernar a todos los bolivianos desde el próximo año. Sólo hay que esperar que recojan el guante.

 


Alberto Bonadona Cossío es economista

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