Alberto Bonadona Cossío

Una visión integral de la economía

sábado, 31 de octubre de 2020 · 00:10

La actual situación crítica de la economía boliviana exige una visión integral de los problemas que la aquejan. Por la diversidad de las formas de producir que existen en Bolivia también se tiene una condición compleja y abigarrada de sus expresiones políticas e institucionales. Si se quiere encontrar soluciones;  por lo tanto, lo más apropiado es una planificación integral que combine factores y condiciones particulares de los distintos sectores económicos y de las circunstancias que afligen a las familias de una forma lo más armónica posible.

Las realidades de crisis heredadas y aquellas ahondadas por la pandemia, y la cuarentena que exigió, han colocado a la economía boliviana en una caída aguda del Poducto Interno Bruto. Una caída que al segundo trimestre de este año alcanzó un 11% negativo. A esto hay que añadir una tasa de inflación del -1% en el mes de septiembre que en absoluto refleja condiciones que puedan tomarse como de estabilidad. Son condiciones que, por el contrario, reflejan no un simple accidente en el proceso productivo, sino claras indicaciones propias de una recesión.

Los intentos de respuestas con bonos que llegaron con cuentagotas paliaron angustiosas situaciones de familias bolivianas, pero no reflejaron una concepción de conjunto. Las medidas posteriores que pospusieron el pago de impuestos y las que permitieron el diferimiento de los pagos de créditos contraídos con la banca no fueron suficientes como para apoyar a los centros de producción en la medida que se requería y aún se requiere. 

Se pospuso el pago de impuestos sin mirar lo específico que tiene cada sector. La postergación de pagos a la banca, con reglamentaciones confusas, no llegó a dar el respiro que la producción y la preservación de puestos de trabajo necesitaban. Estas medidas no tuvieron ni tienen el potencial para rescatar una economía en caída libre.

Es necesario realizar un diagnóstico que tenga, ante todo, una perspectiva general de la economía nacional. Esto es, una lectura que analice los diferentes grados de decaimiento que tiene cada sector. Claramente, no es lo mismo tener un sector farmacéutico que siguió produciendo en medio de la pandemia (aunque con limitaciones de abastecimiento obviamente), que observar sectores como la construcción, el turismo y muchos centros manufactureros que se vieron obligados a interrumpir las actividades de manera intempestiva.

Por esta razón, hoy que todavía no se ha salido de lo profundo del pozo de la crisis, es necesario que se vea a los sectores de acuerdo a las condiciones en que se encuentran. Es a partir de esa lectura que se deben dar respuestas específicas. Respuestas que son, a la vez, distintas para los dueños de los medios de producción que para los trabajadores. Los empresarios que han visto su actividad productiva más afectada requieren un tipo de apoyo distinto a aquellos cuya actividad continuó y continúa con cierta normalidad.

Todos los sectores económicos deben recibir un fuerte apoyo de acuerdo a lo que se pueda alcanzar en el futuro inmediato y con vistas a un mediano y el largo plazo. Unos para reactivar su producción y recuperar el empleo, otros para modificar sus procesos de producción e incluso renovar sus equipos. En el conjunto, se requiere de un plan que incluya las diferentes condiciones de los distintos sectores y permita que se otorguen las soluciones de una forma más coherente y sistemática y que, inevitablemente, debe originarse en el Estado.

Se vive una época de alta incertidumbre, sin duda. Continuamente corren rumores de una economía que exige modificaciones en el tipo de cambio o que exige mayores niveles de austeridad fiscal. Afirmaciones para las que no se tienen sólidos argumentos, suficientes y necesarios, como para responder a condiciones que, con estas medidas, solamente agravarían la crisis que ya se vive. 

Al nuevo gobierno se le abre la oportunidad de reencauzar la economía por senderos que pueden ser altamente beneficiosos para todos los bolivianos. Se deben corregir los errores del pasado y gobernar para todos los bolivianos, tal y como dijo el presidente electo Arce al momento de enterarse de su victoria electoral.


Alberto Bonadona Cossío es economista.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

24
2

Otras Noticias