Alberto Bonadona Cossío

El foro de la CNI

sábado, 19 de septiembre de 2020 · 00:10

De un foro con participación de expositores de calidad internacional y organizado por la Cámara Nacional de Industrias, uno espera que el conocimiento y la sabiduría fluya a borbotones como para iluminar a una audiencia sedienta y desesperada por la búsqueda de respuestas, particularmente en esta época preelectoral, pandémica  y de caída acelerada de la actividad económica. Y así fue. Especialmente, aprendí mucho de las exposiciones de Martín Rapp y de Ricardo Hausmann. La de Javier Milei fue desconcertante.

Martin Rapp maneja el entorno económico nacional y el contexto de la empresas bolivianas y sus perspectivas, como todo un crack, simplemente envidiable. Mostró con ecuanimidad las aristas que forman lo político con lo económico que, a decir verdad, yo nunca logro, por más que lo intento. Para mí lo más importante que dijo se refirió a las posibilidades de negocios que tienen las empresas y las maneras en que pueden enfrentar la etapa pandemia y post-pandemia. 

Ve en el turismo una potencialidad futura, pero que debe ser pospuesta por varios años. Sin embargo, ve un gran potencial en el uso de las tecnologías, o TIC, con capacidad de exportación. Su consejo para las empresas que tienen dificultades serias de continuar es que deben cerrar antes que su situación se agrave y buscar nuevos horizontes.

Luego vino Ricardo Hausmann, quien me sorprendió por la apertura a nuevas ideas en el tratamiento de los países que ven su situación económica desastrosa, pero que a pesar de todas sus peripecias están planteando cómo enfrentar la crisis con el apoyo internacional y mayor gasto público. Señaló que Bolivia se encuentra en las peores posiciones respecto a la lucha contra el coronavirus, pero que su situación de deuda internacional y de déficit fiscal son envidiables frente a una gran cantidad de países en todos los continentes. 

Hausmann, antes de dar la charla, sin duda, se enteró de algunos aspectos de la economía nacional y especialmente de su situación internacional comparativa con relación a la pandemia.

Aunque sea un pequeño barniz saber algo del país anfitrión, brilló por su ausencia en la charla Javier Milei. El envalentonado economista que se ve en la televisión argentina no tenía idea de lo que pasa en Bolivia. Una pena que en esta época lo virtual elimine la necesidad de viajar porque, tal vez, si lo hacia, en el avión hubiera podido leer algo acerca de este país. Habló de los países vecinos, de Estados Unidos, Singapur y que sé yo cuántos países más. Por supuesto, despotricó contra los políticos argentinos (por suerte no le oí ninguno de los insultos que acostumbra lanzar en la TV argentina, ni fue necesario pedirle que deje hablar a los otros panelistas gracias al internet).

 No podían faltar sus loas a la libertad de mercado. A la pregunta de si Bolivia debe devaluar, su respuesta fue: si tiene los dólares para hacerlo que lo haga. Primero se perdió en un modelo matemático y después perdió, creo, la atención de una gran mayoría de webasistentes. Luego deambuló por el mundo y pasó muy elevado por los aires de Bolivia, sin ver ni lo mínimo de esta realidad.

 A pesar de Milei, el foro cumplió su cometido, fue una fuente de inspiración con Rapp y Hausmann y puede calificarse de exitoso. Lo cierto es que, hasta viendo a Milei comportarse con cierta civilidad, fue una variante de interés. Por cierto, hubo muchas más ideas para reflexionar y analizar la realidad boliviana. Ahora sólo se puede esperar el desprendimiento de la CNI para que cuelgue las disertaciones de este foro y sean vistas por muchos más sedientos de inspiración en esta alicaída economía.

 

Alberto Bonadona Cossío es economista.

 

 


   

Otras Noticias